Uso de corticoides sistémicos en excacerbaciones de la EPOC

Los resultados de un gran metanálisis respaldan el uso de antibióticos sistémicos o corticosteroides sistémicos para tratar las exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Los investigadores examinaron datos de 68 ensayos aleatorios que examinaron la efectividad de las intervenciones farmacológicas para las exacerbaciones de la EPOC en casi 11.000 adultos.

  • Los antibióticos sistémicos se asociaron con una mayor probabilidad de resolución de la exacerbación al final del tratamiento y menos fracaso del tratamiento, en comparación con placebo o ningún antibiótico sistémico.
  • Los corticosteroides sistémicos también se asociaron con menos fracaso del tratamiento en relación con placebo o sin corticosteroides sistémicos.

Estos hallazgos son válidos independientemente de la gravedad de la exacerbación.

La evidencia de otras intervenciones, como aminofilinas, sulfato de magnesio, agentes antiinflamatorios, corticosteroides inhalados y broncodilatadores de acción corta, fue insuficiente.


Resumen

Antecedentes:

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se caracteriza por exacerbaciones frecuentes.

Propósito:

Evaluar la efectividad comparativa y los eventos adversos (EA) de las intervenciones farmacológicas para adultos con exacerbación de la EPOC.

Fuentes de datos:

Búsquedas en inglés de varias fuentes bibliográficas desde el inicio de la base de datos hasta el 2 de enero de 2019.

Selección de estudios:

68 ensayos controlados aleatorios que incluyeron adultos con exacerbación de EPOC tratados en entornos ambulatorios o ambulatorios que no sean cuidados intensivos y compararon terapias farmacológicas con placebo, “atención habitual” u otras intervenciones farmacológicas.

Extracción de datos:

Dos revisores extrajeron de forma independiente los datos y calificaron la calidad de los estudios y la solidez de la evidencia (SOE).

Síntesis de datos:

En comparación con el placebo o el tratamiento sin antibióticos, los antibióticos administrados durante 3 a 14 días se asociaron con una mayor resolución de exacerbación al final de la intervención (odds ratio [OR], 2,03 [IC 95%, 1,47 a 2,80]; SOE moderado) y menos fracaso del tratamiento al final de la intervención (OR, 0,54 [IC: 0,34 a 0,86]; SOE moderado), independiente de la gravedad de las exacerbaciones en pacientes ambulatorios y hospitalizados.

En comparación con el placebo en pacientes externos e internos, los corticosteroides sistémicos administrados durante 9 a 56 días se asociaron con menos fracaso del tratamiento al final de la intervención (OR, 0.01 [IC, 0.00 a 0.13]; bajo SOE) pero también con un número más alto de EA totales y relacionados con el sistema endocrino.

En comparación con el placebo o la atención habitual en pacientes hospitalizados, otras intervenciones farmacológicas (aminofilinas, sulfato de magnesio, agentes antiinflamatorios, corticosteroides inhalados y broncodilatadores de acción corta) tuvieron evidencia insuficiente, mostrando efectos no concluyentes o no concluyentes (con la excepción de la erdosteína mucolítica ) o mejora solo en la función pulmonar.

Limitación:

Escasa evidencia de muchas intervenciones; varios estudios tenían un riesgo de sesgo poco claro o alto y un informe inadecuado de los EA.

Conclusión:

Los antibióticos y los corticosteroides sistémicos reducen el fracaso del tratamiento en adultos con exacerbación leve a severa de EPOC.

Factores de riesgo de progresión de la neumonía en COVID-19

Desde principios de diciembre de 2019, la nueva enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19) ha causado una epidemia de neumonía en Wuhan, provincia de Hubei en China.

Este estudio tiene como objetivo investigar los factores que afectan la progresión de la neumonía en pacientes con COVID-19. Los resultados asociados se utilizarán para evaluar el pronóstico y para encontrar los regímenes de tratamiento óptimos para la neumonía por COVID-19.

Métodos:

  • Los pacientes con resultados positivos para COVID-19 basados ??en la detección de ácido nucleico se incluyeron en este estudio.
  • Los pacientes fueron ingresados ??en 3 hospitales terciarios en Wuhan entre el 30 de diciembre de 2019 y el 15 de enero de 2020.
  • Se recopilaron datos individuales, índices de laboratorio, características de imágenes y datos clínicos, y se realizó un análisis estadístico.
  • Según los resultados de la tipificación clínica, los pacientes se dividieron en un grupo de progresión o un grupo de mejora / estabilización.
  • Las variables continuas se analizaron utilizando muestras independientes de la prueba t o la prueba U de Mann-Whitney.
  • Las variables categóricas se analizaron mediante la prueba de Chi-cuadrado o la prueba exacta de Fisher.
  • El análisis de regresión logística se realizó para explorar los factores de riesgo para la progresión de la enfermedad.

Resultados:

  • Setenta y ocho pacientes con neumonía inducida por COVID-19 cumplieron los criterios de inclusión y fueron incluidos en este estudio.
  • La evaluación de la eficacia a las 2 semanas después de la hospitalización indicó que 11 pacientes (14,1%) se habían deteriorado y 67 pacientes (85,9%) habían mejorado / estabilizado.
  • Los pacientes en el grupo de progresión eran significativamente mayores que los del grupo de mejora / estabilización de la enfermedad (66 [51, 70] vs. 37 [32, 41] años, U = 4.932, P = 0.001).
  • El grupo de progresión tuvo una proporción significativamente mayor de pacientes con antecedentes de tabaquismo que el grupo de mejora / estabilización (27.3% vs. 3.0%, χ2 = 9.291, P = 0.018).
  • Para todos los 78 pacientes, la fiebre fue el síntoma inicial más común, y la temperatura corporal máxima al ingreso fue significativamente mayor en el grupo de progresión que en el grupo de mejora / estabilización (38,2 [37,8, 38,6] frente a 37,5 [37,0, 38,4] ° C, U = 2.057, P = 0.027).
  • Además, la proporción de pacientes con insuficiencia respiratoria (54.5% vs. 20.9%, χ2 = 5.611, P = 0.028) y frecuencia respiratoria (34 [18, 48] vs. 24 [16, 60] respiraciones / min, U = 4.030 , P = 0.004) fueron significativamente mayores en el grupo de progresión que en el grupo de mejora / estabilización.
  • La proteína C reactiva fue significativamente elevada en el grupo de progresión en comparación con el grupo de mejora / estabilización (38.9 [14.3, 64.8] vs. 10.6 [1.9, 33.1] mg / L, U = 1.315, P = 0.024).
  • La albúmina fue significativamente menor en el grupo de progresión que en el grupo de mejora / estabilización (36.62 ± 6.60 vs. 41.27 ± 4.55 g / L, U = 2.843, P = 0.006).
  • Los pacientes en el grupo de progresión tenían más probabilidades de recibir soporte respiratorio de alto nivel que en el grupo de mejora / estabilización (χ2 = 16.01, P = 0.001).
  • El análisis logístico multivariado indicó que la edad (odds ratio [OR], 8.546; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1.628–44.864; P = 0.011), antecedentes de tabaquismo (OR, 14.285; IC del 95%: 1.577–25.000; P = 0.018), temperatura corporal máxima al ingreso (OR, 8.999; IC 95%: 1.036–78.147, P = 0.046), insuficiencia respiratoria (OR, 8.772, IC 95%: 1.942–40.000; P = 0.016), albúmina (OR, 7.353, IC 95%: 1.098–50.000; P = 0.003) y proteína C reactiva (OR, 10.530; IC 95%: 1.224-34.701, P = 0.028) fueron factores de riesgo para la progresión de la enfermedad.
Conclusiones:

  • Se identificaron varios factores que condujeron a la progresión de la neumonía por COVID-19, incluida la edad, antecedentes de tabaquismo, temperatura corporal máxima al ingreso, insuficiencia respiratoria, albúmina, proteína C reactiva.
  • Estos resultados se pueden usar para mejorar aún más la capacidad de manejo de la neumonía por COVID-19.

El cigarrillo electrónico, una lotería para la salud

La industria del tabaco es cautelosa cuando habla de los cigarrillos electrónicos. Aunque impulsa su uso como más seguro que el de los cigarrillos de combustión, cuando se refiere a su menor riesgo suele añadir la palabra “potencial”. Porque no sabe a ciencia cierta si realmente es un mal menor a largo plazo. Nadie lo sabe. La última gran revisión de la literatura científica al respecto se ha publicado esta semana en The British Medical Journal (BMJ) y la conclusión es que, con el conocimiento actual, no es posible determinar si son menos dañinos que los cigarros normales.

A algunos médicos la historia del cigarrillo electrónico les recuerda a lo que sucedió con los de combustión en los años cincuenta y sesenta del siglo XX. Se empezó a ver daños que fueron sistemáticamente negados y minimizados por la industria hasta que la evidencia fue tan contundente que no hubo forma de disimularlos. “Los perjuicios del tabaco no suelen aparecer hasta unos 20 años después de comenzar a fumar. Apenas llevamos 10 de uso de este nuevo método, así que no sabemos con qué nos encontraremos”, asegura Robert Tarran, uno de los autores del estudio, en una entrevista telefónica.

Como dice el análisis, el cigarro electrónico tiene similitudes y diferencias con el tradicional. Aunque comparten algunas sustancias, otras son diferentes y el método de inhalación cambia, con lo que los perjuicios pueden ser distintos. Sus defensores argumentan que tienen un 95% menos de tóxicos y que puede ser un buen método para dejar de fumar. Sus detractores, que en la comunidad científica y médica son gran mayoría, recelan. “En todo caso sería fumar de forma distinta, no dejarlo. Posiblemente sean más seguros, pero es como decir que tirarse de un cuarto piso es menos peligroso que de un octavo. Es cierto, pero conviene no tirarse de ninguno”, reflexiona Roi Cal, farmacéutico especialista en tabaco y vicepresidente de la asociación Farmaciencia.

En España algo más de medio millón de personas usan esta nueva forma de fumar, según la Asociación de Promotores y Empresarios del Vapeo. De acuerdo con su último informe, desde 2014 el sector viene creciendo a un ritmo de un 25% anual y factura más de 88 millones de euros.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) es contundente. En un informe de 2013 ya advirtieron de que el cigarro electrónico no es seguro ni eficaz para dejar de fumar. Y en 2019 han revisado la evidencia para llegar a las mismas conclusiones. “En el vapor se han descrito sustancias que tienen capacidad de producir cáncer, que facilitan la infección del pulmón por gérmenes como el neumococo y es capaz de producir adicción. No ha pasado el tiempo suficiente para conocer daños a largo plazo, pero no va a ser banal”, asegura su presidente, Carlos Jiménez.

Pero no hay que esperar mucho para ver daños. Jiménez pone como ejemplo la oleada de más de 1.000 casos de afecciones pulmonares en Estados Unidos como consecuencia del cigarro electrónico, de los cuales un 34% ha requerido atención en UCI. Los científicos que investigan este brote todavía no saben exactamente qué sustancia es la responsable de los casos.

Determinar los daños que pueden sufrir estos consumidores no solo requerirá tiempo. También será metodológicamente complicado. Como señala Esteve Fernández, director de la Unitat de Control del Tabac de l’Institut Català d’Oncologia (ICO), dos tercios de los que vapean también fuman cigarros de combustión, así que si en algún momento se detectan enfermedades en estos sujetos será difícil saber cuál es el culpable. Según el análisis de BMJ estas personas reciben incluso más sustancias tóxicas que los que solo están expuestos a una de las dos modalidades. Porque a las del cigarro tradicional se suman otros metales pesados que no están presentes en el primero.

“Estamos atentos a las enfermedades que presentan los fumadores, pero quienes usan los nuevos dispositivos probablemente desarrollarán otras distintas que no conocemos todavía”, reflexiona. Para detectar y analizar esas nuevas dolencias hará falta tiempo. De momento, insisten los investigadores, solo podemos decir que no sabemos lo que sucederá.

En la Consulta del Dr. Dámaso Escribano se llevan a cabo programas de deshabituación tabaquica. Solicite consulta

Los niños asmáticos tienen cuatro veces más riesgo de ser hospitalizados por gripe

Los niños asmáticos tienen cuatro veces más riesgo de ser hospitalizados por gripe, que aquellos que no padecen asma, según ha avisado la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).

Precisamente por ello, la organización ha subrayado la importancia de que estos menores estén vacunados contra la gripe, tomen la medicación preventiva pautada por su pediatra alergólogo y sigan unas medidas higiénico-dietéticas para evitar el contagio de este tipo de infecciones.

“La gripe, al ser una infección vírica de las vías respiratorias que afecta sobre todo a garganta, nariz y bronquios, es un importante factor de riesgo para los niños con asma, que sufren una inflamación crónica de los bronquios y en los que los síntomas gripales pueden provocarles crisis asmáticas”, ha declarado el coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de SEICAP, Luis Moral.

Por otro lado, la gripe puede conllevar complicaciones graves en estos menores con la aparición de patologías más complicadas como la bronquitis o la neumonía. “De ahí que el asma sea la enfermedad crónica más común en los niños hospitalizados por gripe”, ha subrayado.

La gripe afecta cada año a entre el 5 y el 20% de la población mundial, y se caracteriza por fiebre alta, dolores musculares y de cabeza, malestar general, tos, dolor de garganta y rinitis, puede durar una semana y su contagio es fácil ya que se transmite a través del aire debido a que las personas infectadas dispersan en él gotitas infectadas al toser, hablar o estornudar.

“Además, también puede contagiarse a través de las manos. Por todo ello, las escuelas infantiles y los colegios son entornos en los que hay más probabilidades de propagación del virus, incluso hasta un 50% más, ya que es más frecuente el contacto entre los alumnos”, explica Moral.

Por otra parte, ha recordado que las vacunas antigripales que se utilizan en España contienen menos de 0,6 a 1 mcg/ dosis de ovoalbúmina, por lo que son consideradas seguras en niños con alergia al huevo sin anafilaxia.

Además, ha abogado por seguir las indicaciones pautadas por el pediatra alergólogo en cuanto a la administración del tratamiento preventivo. “Los fármacos tomados de forma preventiva permiten el control del asma, sobre todo en casos más graves. De esta manera, se consigue reducir la intensidad de los síntomas, e incluso su evitación en muchos casos, y, por tanto, se evitan las crisis asmáticas”, ha detallado Moral.

Por último, desde SEICAP se recomienda, en todos los casos, pero con mayor insistencia en los niños asmáticos, seguir unas adecuadas medidas higiénico-dietéticas. “Lo más importante es enseñar a los niños a lavarse las manos con frecuencia. Además, que se tapen la boca y la nariz al estornudar o toser, utilizando pañuelos desechables, evitar su contacto con personas enfermas, además de la exposición al humo del tabaco y la contaminación del aire”, concluye el citado especialista.

Nasal nitric oxide as a possible biomarker in persistent allergic rhinitis

Este estudio publicado en Advances in Medical Sciences informa que el óxido nítrico nasal (NO) es una herramienta útil para el seguimiento de pacientes con rinitis alérgica persistente (PER) y ayuda a los médicos a estimar el nivel de respuesta al tratamiento.

En este estudio, 267 pacientes con PER leve y moderado a severo y 234 sujetos de control fueron asignados al azar a antihistamínicos (AHS) más antagonista del receptor de leucotrienos (LKA) o esteroides intranasales (INS) durante seis meses. Se evaluaron la IgE basal y los eosinófilos en sangre y se midió el óxido nítrico espirado fraccional nasal (FENO) mediante un dispositivo de electroluminiscencia.

FENO, IgE y eosinófilos nasales fueron mayores en pacientes PER que en sujetos control. En los sujetos de control, no hubo correlaciones significativas entre FENO, IgE total y recuentos de eosinófilos. En pacientes con PER, el nivel de FENO nasal se correlacionó significativamente con la IgE total y los recuentos de eosinófilos en sangre.

Después del tratamiento, los síntomas clínicos y la FENO nasal mejoraron en pacientes alérgicos. Los pacientes tratados con INS respondieron mejor que los pacientes tratados con AHS más LKA. El recuento total de IgE y eosinófilos no disminuyó significativamente después del tratamiento.

Estos resultados sugieren que el FENO nasal puede ser un biomarcador útil para el diagnóstico y para evaluar la respuesta al tratamiento durante el seguimiento en pacientes con PER.

Los tratamientos contra insuficiencia respiratoria y la apnea en personas obesas son beneficiosos para la salud cardiaca

Un estudio internacional, coordinado por el investigador Juan Fernando Masa, del Centro de Investigación en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES), ha detectado los beneficios para el corazón derivados de la ventilación mecánica no invasiva (VNI) y la presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), técnicas utilizadas para combatir la insuficiencia respiratoria y la apnea del sueño en pacientes obesos, que cuando se desarrollan conjuntamente se denominan síndrome de Pickwick.

Según esta investigación, publicada en el American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, ambos tratamientos evitan las apneas nocturnas y mejoran la ventilación pulmonar durante el sueño, propiciando una mejoría en el grado de oxigenación, en el anhídrido carbónico y la presión arterial también durante el día.

En el trabajo han participado un total de 221 pacientes, que fueron asignados a las dos ramas del tratamiento. De ellos, 196 fueron sometidos a un seguimiento a largo plazo, de más de cinco años de media. “Los pacientes tratados con VNI y CPAP presentaron una mejoría similar en la hipertensión pulmonar y la función diastólica del ventrículo izquierdo, incluyendo una dilatación de la aurícula izquierda; con una mejoría más intensa en aquellos con una afectación más severa al inicio del estudio”, explica Masa.

La VNI y la CPAP son los tratamientos empleados habitualmente en el síndrome de Pickwick. Ambas corrigen las apneas producidas por la obstrucción de la vía respiratoria superior durante el sueño y disminuyen los efectos adversos de la acumulación de anhídrido carbónico en la sangre.

La cirugía bariátrica mejora los problemas respiratorios en pacientes obesos

La cirugía bariátrica y la pérdida de peso parecen revertir algunos de los efectos negativos de la obesidad en el sistema respiratorio, según un estudio publicado en Radiology.

Los efectos conocidos de la obesidad en el sistema respiratorio incluyen un aumento del esfuerzo respiratorio, junto con una resistencia comprometida de las vías respiratorias y la fuerza muscular respiratoria, que pueden contribuir al deterioro restrictivo de la función pulmonar.

La tomografía computarizada (TAC) tiene un gran potencial para mejorar la comprensión del impacto de la obesidad en el sistema respiratorio. Hasta ahora, sin embargo, ha habido pocos estudios de TAC que hayan evaluado los efectos de la obesidad en los pulmones y la tráquea.

La autora principal del estudio, Susan J. Copley, y colegas evaluaron los cambios en los sistemas respiratorios de 51 personas obesas que se sometieron a cirugía bariátrica. Todos los participantes perdieron peso después de la cirugía con una disminución del índice de masa corporal promedio de 10,5 kg/m2.

Los investigadores utilizaron la TAC para medir el tamaño y la forma de la tráquea y evaluar el atrapamiento de aire, un fenómeno en el que el exceso de aire permanece en los pulmones después de exhalar, lo que resulta en una reducción de la función pulmonar. El atrapamiento de aire es un signo indirecto de obstrucción en las pequeñas vías respiratorias del pulmón.

Cuando compararon los resultados al inicio y 6 meses después de la cirugía bariátrica, encontraron que la cirugía y la pérdida de peso estaban asociadas a cambios morfológicos o estructurales en el pulmón y la tráquea.

La TAC postoperatoria mostró reducciones en el atrapamiento de aire y una menor incidencia de colapso traqueal. El cambio en la extensión del atrapamiento de aire por TAC fue el predictor más fuerte de mejoría en la disnea o falta de aliento.

“Por primera vez, este estudio ha demostrado cambios en la morfología de las vías aéreas grandes y pequeñas que mejoran cuando las personas pierden peso -señala Copley-. Estas características se correlacionan con una mejora en los síntomas del paciente”.

Los redos sugieren que puede haber un elemento reversible de inflamación de las vías respiratorias pequeñas relacionado con la obesidad y que la reversión de esta inflamación se correlaciona con la mejora de los síntomas. Los hallazgos también apuntan a la TAC como un marcador potencial de esta inflamación.

Si bien se necesitan más estudios para comprender mejor el vínculo entre las características de

la TAC y los biomarcadores de inflamación, el estudio subraya el potencial de la TAC en la evaluación de pacientes con obesidad.

“La TAC es un marcador morfológico útil para demostrar cambios sutiles que no se evalúan fácilmente solo con la función pulmonar”, concluye Copley.

Jornada sobre Cáncer de Pulmón

El jueves 30 de Enero en el Colegio de Médicos de Oviedo y organizado por los servicios de Neumologia y Cirugía Torácica del Centro Médico de Oviedo ( IMOMA) se celebró una jornada sobre cáncer de pulmón. El aforo estaba compuesto por médicos especialistas en las citadas materias divulgacion que tuvo lugar a traves de ASTURPAR la sociedad asturiana de patologia respiratoria.

Las intervenciones corrieron a cargo de los Dres. J. Zulueta de la Clínica Universitaria de Navarra quien habló sobre el cribado del cáncer de pulmón, a continuacion el Dr. E. Llaneza disertó sobre el nódulo pulmonar su diagnostico y manejo más adecuado.

Después de una pausa para el café la Dra. Lucía Méndez radioterapeuta del Centro Médico planteó el tratamiento con radioterapia esteroatáxica en cánceres pulmonares, por último y como invitado especial el Dr. Rami Porta cirujano torácico del Hospital Mutua Tarrasa planteoó las modernas tecnicas de resección quirúrgica, lobectomias, segmentectomias y resecciones atipicas. Actuó como moderador el propio organizador de la jornada el Dr. J. L. alvarez Cofiño cirujano torácico.

Las ponencias tuvieron interes y generaron debate entre los asistentes

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Expertos en EPOC recomiendan personalizar el tratamiento en pacientes con exacerbaciones

El tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se debe personalizar cuando el paciente tiene exacerbaciones, aunque esté recibiendo un tratamiento óptimo, según un documento de consenso realizado por 60 neumólogos del Grupo de Trabajo de EPOC de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

La EPOC es una enfermedad muy frecuente, con una prevalencia del 10,2% en personas adultas de entre 40 y 80 años en España. Durante el curso clínico de la enfermedad, es habitual que los pacientes tengan exacerbaciones. Está caracterizada, esencialmente, por una limitación crónica al flujo aéreo que no es totalmente reversible y que se asocia a una respuesta inflamatoria anormal a los pulmones, principalmente al humo del tabaco.

Los pacientes que padecen EPOC sufren un empeoramiento de los síntomas y del control de la enfermedad, un deterioro de su salud, tienen una peor calidad de vida, peor pronóstico, mayor riesgo de muerte y un alto consumo de recursos asistenciales, lo que acarrea importantes costes económicos. De hecho, un estudio realizado en Países Bajos y Bélgica ha calculado que los costes asociados a estas exacerbaciones son de 4.007 euros para las más graves, 579 euros para las moderadas y 86 euros para las más leves.

Entre las recomendaciones presentadas por los expertos, una de las más destacadas es una propuesta novedosa de definir al exacerbador grave como aquel que tiene dos exacerbaciones moderadas, o de superior gravedad, definidas como aquellas que necesitan tratamiento ambulatorio con corticoides sistémicos y/o antibióticos en el año previo.

Por otra parte, reconocen que hay cuatro subtipos de pacientes exacerbadores (infeccioso, inflamatorio, comórbido y mecánico), lo que “va a permitir personalizar más y mejor el tratamiento de estos pacientes”, explica Bernardino Alcázar, primer firmante del artículo, que se ha publicado en Archivos de Bronconeumología.

Precisamente, el aspecto en el que ha habido mayor acuerdo entre los expertos participantes es el relativo a la conveniencia de personalizar el tratamiento de la EPOC cuando hay exacerbaciones, aunque el tratamiento que esté recibiendo el paciente sea óptimo (96,6%).

Las otras afirmaciones con mayor acuerdo fueron las referentes a que, en el paciente exacerbador, la infección bronquial crónica favorece el deterioro de la función pulmonar (93,1%); a que no se deben retirar los broncodilatadores de larga duración (93,1%); a que el cuidado y manejo de este paciente debe ser coordinado desde la atención primaria y la neumología (93,1%); o a que debe ser controlado en programas integrados específicos multicomponente (94,8%).

“Los documentos de consenso buscan ofrecer la opinión de los expertos en áreas en las que existen controversias e intertidumbres. Sin duda, en el caso de los pacientes exacerbadores existen numerosas incertidumbres, de modo que el aspecto más importante sobre este nuevo documento de consenso es que la información que nos ha proporcionado va a ayudar notablemente a mejorar tanto el diagnóstico como el tratamiento del paciente exacerbador con EPOC en nuestro ámbito”, añade Alcázar.

El documento de consenso se ha elaborado con grupos nominales y la metodología Delphi de encuestas. La selección de expertos la ha efectuado el comité científico del proyecto EXPERT, que cada año reúne a expertos en EPOC para abordar distintas cuestiones, atendiendo a criterios como su experiencia, las publicaciones que tienen en los últimos años, participación en distintas investigaciones de EPOC y su diversidad geográfica nacional.

Se ha considerado experto a aquel que trata más de 100 pacientes de EPOC al año y que había publicado más de una publicación y presentado más de dos comunicaciones sobre esta enfermedad en congresos el año anterior. El comité científico de EXPERT revisó la evidencia científica y elaboró un cuestionario con 48 aseveraciones, sobre diagnóstico del paciente exacerbador, tratamiento y proceso asistencial.

EPOC: en una cohorte de gran tamaño, los corticoesteroides inhalados no logran evitar el cáncer de pulmón

  • En un gran estudio observacional de cohortes no se halla ninguna asociación entre el uso de corticoesteroides inhalados (CEI) y la reducción de los nuevos casos de cáncer de pulmón.

Por qué es importante

  • Algunos estudios de menor tamaño y con peor diseño habían indicado que los CEI producían efectos quimioprotectores contra el cáncer de pulmón.

Diseño del estudio

  • De los 8 millones de residentes de Quebec, en este estudio se realizó el seguimiento retrospectivo de una cohorte de pacientes con EPOC que acababan de empezar a usar broncodilatadores de acción prolongada (n = 58 177) entre 2000 y 2014, y cuyo seguimiento se realizó hasta 2015.
  • Para evitar sesgos, se usó un retraso de 1 año después de la incorporación a la cohorte, así como una latencia de 1 año después del inicio de los CEI.
  • Los CEI incluían: fluticasona, budesonida, beclometasona o triancinolona, entre otros, y las dosis se convirtieron a equivalentes de fluticasona.
  • Financiación: Institutos Canadienses de Investigación Sanitaria, Fundación Canadiense para la Innovación.

Resultados clave

  • Se recetaron CEI al 63 % de los 58 177 pacientes con EPOC.
  • Durante una media de seguimiento de 5 años, se identificaron 954 casos de cáncer de pulmón.
  • No se halló ninguna asociación entre alguna exposición a CEI (frente a ninguna) y el cáncer de pulmón (HR ajustada: 0,94; IC del 95 %: 0,81 – 1,07).
  • No se halló ninguna asociación entre una exposición a CEI más prolongada (> 4 años frente a ausencia de exposición) y el cáncer de pulmón (HR ajustada: 0,86; IC del 95 %: 0,70 – 1,07).
  • No se halló ninguna asociación entre una mayor exposición diaria media a los CEI (> 1000 μg de equivalentes de fluticasona frente a ausencia de exposición) y el cáncer de pulmón (HR ajustada: 1,50; IC del 95 %: 0,88 – 2,57).

Limitaciones

  • Se trata de un diseño observacional retrospectivo.