Resúmenes conferencias: 29 Congreso ERS, Madrid Octubre 2019.

Hacia una medicina de precisión.

Asma. GINA 2019 reconoce que el asma puede ser difícil de tratar en base a errores diagnósticos, como la presencia de factores modificables, incluyendo mala adherencia al trtamiento inhalador, tabaquismo u otras comorbilidades. Es por ello que hoy se tiene en cuenta varios fenotipos en su contexto , con alergia o sin ella, asociada a EPOC, es por lo que se proponen algoritmos de tratamiento en base a Biomarcadores

EPOC. Un gran estudio observacional de Dinamarca mostró que los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tratados con bloqueadores beta no solo tuvieron menos hospitalizaciones sino también una menor mortalidad total en comparación con los pacientes con EPOC tratados con otros fármacos antihipertensivos.

EPOC. Los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que dan positivo en Pseudomonas aeruginosa tienen peor pronóstico que los pacientes con EPOC sin este germen

Los autores concluyen que P. aeruginosa se asocia con un pronóstico a largo plazo sustancialmente peor en la EPOC. Abogan por un ensayo controlado aleatorio para concluir si las intervenciones antibióticas dirigidas pueden mejorar el pronóstico de este grupo de pacientes con EPOC de alto riesgo.

Un análisis retrospectivo de la cohorte COLUMBUS encontró que prolongar el tratamiento con azitromicina durante más de 1 año no redujo las exacerbaciones de la EPOC. El ensayo COLUMBUS incluyó a 92 adultos con EPOC que tuvieron ≥3 exacerbaciones en el año anterior al ensayo [1]. El tratamiento con 500 mg de azitromicina o placebo 3 veces a la semana durante 12 meses resultó en una tasa de exacerbación significativamente menor con una tasa de 0,58 en comparación con el placebo. La nueva pregunta planteada por el Dr. Sander Talman (Amphia Hospital, Países Bajos) y sus colegas fue si continuar con el macrólido bacteriostático azitromicina durante más de 1 año aún implicaría una disminución eficaz de las exacerbaciones.

El recuento de eosinófilos en sangre es un marcador de la respuesta de los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) a los corticosteroides inhalados (CSI). Un análisis post-hoc del ensayo IMPACT mostró que una sola evaluación de eosinófilos es suficiente para guiar las decisiones de tratamiento para los CSI

Como concluyó el profesor Bafadhel, de acuerdo con este análisis del ensayo IMPACT, una segunda medición del recuento de eosinófilos en sangre parece no proporcionar información adicional para predecir la exposición a ICS en la EPOC frente a un valor único.

Las vacunas muestran efectos positivos tanto directos como indirectos y son particularmente importantes para prevenir enfermedades respiratorias. Las vacunas, como las vacunas contra la influenza, son eficaces para reducir las hospitalizaciones, tanto en la población general como en los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica [6,7]. Además, pueden reducir la transmisión y controlar la propagación de la enfermedad, y pueden contrarrestar la resistencia a los antimicrobianos a través de múltiples vías [8]. Reducen el uso apropiado e inadecuado de antimicrobianos al reducir la incidencia general de enfermedades, incluidas las infecciones causadas por virus que a menudo se tratan de manera inapropiada con antibióticos.

Enfermedad Pulmonar Intersticial. Los resultados del ensayo INBUILD muestran que nintedanib ralentizó el deterioro de la función pulmonar en pacientes con enfermedad pulmonar intersticial (EPI) distinta de la fibrosis pulmonar idiopática (FPI) en un 57% en la población total del estudio durante 52 semanas [1]. Hasta ahora, no existen opciones de tratamiento para pacientes sin FPI.

Un análisis retrospectivo de la cohorte COLUMBUS encontró que prolongar el tratamiento con azitromicina durante más de 1 año no redujo las exacerbaciones de la EPOC. El ensayo COLUMBUS incluyó a 92 adultos con EPOC que tuvieron ≥3 exacerbaciones en el año anterior al ensayo [1]. El tratamiento con 500 mg de azitromicina o placebo 3 veces a la semana durante 12 meses resultó en una tasa de exacerbación significativamente menor con una tasa de 0,58 en comparación con el placebo. La nueva pregunta planteada por el Dr. Sander Talman (Amphia Hospital, Países Bajos) y sus colegas fue si continuar con el macrólido bacteriostático azitromicina durante más de 1 año aún implicaría una disminución eficaz de las exacerbaciones.

Enfermedad Vascular Pulmonar. La hipertensión pulmonar tromboembólica crónica (HPTEC) es uno de los subconjuntos más comunes de hipertensión pulmonar precapilar con una prevalencia de 50 individuos por millón en Europa. El reciente estudio RACE en pacientes que no eran candidatos para la endarterectomía pulmonar quirúrgica ha demostrado que la angioplastia pulmonar con balón (BPA) es superior al tratamiento médico solo, enfatizando el componente de enfermedad mecánica

Jornada multidisciplinar sobre FPI en Asturias

En la tarde de hoy a traves de video chat por Zoom, ha tenido lugar uua reunion médica online organizada por ASTURPAR , la sociedad de paología respiatoria asturiana , la misma ha concitado la intervencion ademas de la presidenta de la sociedad Dra, Mata Clemente con palabras de bienvenida asi como de la moderadora la Dra. Cristina Martinez del servicio de enfermedades profesionales dl HUCA, interviniero el Dr. Arias clinico quien disertó sobre la clasificacion de las enfermedades Intersticiales del pulmon refie¡iruiendose en particular a la Fibrosis Pulmonar Idiopátiaca ( FPI) habló de las manifestaciones clñinicas y funcionales así como de los nuevos tratamientos con Pirfenidona y Nintedanib , además de tratamiento puntual con corticoides en las fases de agudización oxigenoterapia si insuficiencia respiratoria con hipoxemia, la ya conococida N-acetil cisteina a dosis altas ( estudio Ifigenia) y el transplante pulmonar en última instancia

El dr. amador radiológo del HUCA presentó múltiples imágenes de TAC s , todos los diferentes patrones que pueden mostrarse en las distintas fases de la enfermedad asi como estas imágenes dependiendo de su localizacion etc. diagnostican una NIU definitiva, posible, improbable etc.

Luis López patólogo aporto la experiencia de su equipo en el diagnóstico por biopsias ( crio) y quirúrgicas por VATS, hblando de Heterogeneidad en las NIU y de Homogeneidad en otras Fibrosis pulmonares

Finalmente se presentaron dos casos clínicos de pacientes en quienes el seguimiento fue definitivo para la clasificación y el tratamiento de la FPI

Interesante sesión médica neumológica

placa de tórax
Autor: Dámaso Escribano Sevillano

COVID-19: 44% menos de susceptibilidad a la infección por SARS-CoV-2 en niños que en adultos, metaanálisis

Los niños y adolescentes pueden tener un 44% menos de susceptibilidad a la infección por SARS-CoV-2 que los adultos, según un metaanálisis de 18 estudios de rastreo de contactos.

Por que esto importa

Estos hallazgos preliminares tienen implicaciones para el distanciamiento social y la apertura escolar.

Diseño del estudio

Metanálisis de 18 estudios de rastreo de contactos con más de 200.000 participantes (incluidos unos 12.000 niños y adolescentes) después de la búsqueda en PubMed y medRxiv, el servidor de preimpresiones médicas.
Los estudios incluyeron 6 de China, 2 de EE. UU. Y 1 de Taiwán, Japón, Corea del Sur, Israel, Países Bajos, Brunei, India, Australia, Irlanda y Singapur.
No se incluyeron 14 estudios de cribado de población porque la heterogeneidad era tan alta que los estudios se consideraron inadecuados para el metanálisis.
Los adultos se definieron como mayores de 20 años.
Financiamiento: Ninguno divulgado.

Resultados clave

El metanálisis de los estudios de rastreo de contactos encuentra que los niños y adolescentes pueden tener un 44% menos de susceptibilidad a la infección por SARS-CoV-2 que los adultos (OR, 0,56; IC del 95%, 0,37-0,85).
Los niños <10 años tienen una susceptibilidad levemente menor a la infección (OR, 0,52; IC del 95%, 0,33-0,82) que los adolescentes (10-19 años; OR, 0,72; IC del 95%, 0,46-1,10).
Tres estudios de rastreo de contactos realizados en escuelas descubrieron una transmisión insignificante de los casos índice de niños o maestros.
No fue posible obtener la prevalencia o la seroprevalencia del virus en niños frente a adultos a partir de estudios de detección de poblaciones.

Limitaciones

Algunos estudios fueron de baja calidad, incluido el sesgo potencial.Enfermedad por coronavirus (COVID‑19)Ver las últimas novedades

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El ácido acetilsalicílico reduce los eventos isquémicos en pacientes con neumonía

  • El uso de ácido acetilsalicílico se relacionó con una reducción del riesgo de ictus isquémico e infarto del miocardio (IM) en pacientes de atención primaria que contrajeron neumonía.

Relevancia

  • La investigación futura debería enfocarse en el uso potencial de ácido acetilsalicílico en pacientes con neumonía recién diagnosticada, y determinar si el equilibrio riesgo-beneficio se desvía a corto plazo a favor de la profilaxis con ácido acetilsalicílico.

Diseño de estudio 

  • En este análisis de cociente de tasas de eventos previos con equiparación en la puntuación de propensión se incluyeron a 48.743 pacientes con neumonía (edad: >50 años) de la base de datos Clinical Practice Research Datalink (CPRD) del Reino Unido.
  • 9.468 usuarios de ácido acetilsalicílico fueron comparados con 9.468 no usuarios de ácido acetilsalicílico.
  • Criterio principal de valoración: variable combinada consistente en ictus isquémico e IM; variables secundarias: ictus isquémico e IM individual.
  • Financiación: National Institute for Health Research.

Resultados fundamentales

  • La utilización de ácido acetilsalicílico se asoció con una reducción del riesgo del criterio principal de valoración combinado consistente en ictus isquémico e IM (HR ajustado [HRa]: 0,64; IC del 95% [IC 95%]: 0,52-0,79) en comparación con ningún uso.
  • En lo que respecta a las dos variables secundarias, el uso de ácido acetilsalicílico se asoció con una reducción del riesgo de:
  • Ictus isquémico (HRa: 0,70; IC 95%: 0,55-0,91); e 
  • IM (HRa: 0,46; IC 95%: 0,30-0,72).
  • En el análisis de regresión de Cox, el ácido acetilsalicílico redujo el riesgo del criterio principal de valoración (HR: 0,84; IC 95%: 0,73-0,96) e ictus (HR: 0,80; IC 95%: 0,68-0,96), con evidencia más débil de una reducción del IM (HR: 0,82; IC 95%: 0,66-1,02).
  • Bibliografia
  • Hamilton F, Arnold D, Henley W, Payne RA. Aspirin reduces cardiovascular events in patients with pneumonia: a prior event rate ratio analysis in a large primary care database. Eur. Respir. J.2020 Sep 17 [Epub ahead of print]. doi: 10.1183/13993003.02795-2020. PMID: 32943408
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La incidencia de embolia pulmonar casi se duplica en la era de COVID-19

Durante la era COVID-19, la incidencia de embolia pulmonar (EP) casi se duplicó, aumentando en un 97,4% frente a un período comparable en 2017-2019.
Las manifestaciones de la EP fueron algo diferentes entre los pacientes sin COVID-19 concurrente y con ellos, y estos últimos experimentaron una mayor mortalidad hospitalaria.

Por que esto importa

Los médicos deben mantener una mayor vigilancia de la EP entre los pacientes con COVID-19.

Diseño del estudio

Serie de casos prospectiva y consecutiva en un solo centro, 326 pacientes con EP y sin COVID-19 y 21 pacientes con EP y COVID-19 confirmado por PCR.
Financiamiento: Ninguno divulgado.

Resultados clave

El número de pacientes con EP aumentó en un 97,4% desde la era pre-COVID-19 (2017-2019) hasta la era COVID-19.
El porcentaje de hospitalizaciones relacionadas con EP aumentó del 1,3% al 3,7%.
Los pacientes con EP y COVID-19 concurrente frente a aquellos sin COVID-19 tenían:
Más disnea (p = 0,04).
Baja saturación arterial de oxígeno (p <0,001).
Mayor proteína C reactiva (p <0,0001).
Mayor recuento de glóbulos blancos (p = 0,001).
Mayor mortalidad intrahospitalaria (el 14 frente al 3,4%; p = 0,04).
Los pacientes con COVID-19 con EP concurrente al ingreso versus EP diagnosticada durante la hospitalización tenían:
Más disnea (p = 0,04).
Baja saturación arterial de oxígeno (p = 0,01).
PE menos proximal (p = 0,02).
Mayor frecuencia cardíaca (p = 0,009).
Mayor puntuación de gravedad de la TC (p = 0,001).
Proteína C reactiva más alta (p = 0,006).
Mayor recuento de glóbulos blancos (p = 0,04).

Limitaciones

Pequeño número de pacientes con COVID-19.
Centro único.
De observación.

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Aumentan los casos de la enfermedad neumocócica invasiva en España durante la última década

La enfermedad neumocócica invasiva (ENI) es una severa infección bacteriana causada por el Estreptococo pneumoniae, también conocido como neumococo. Esta bacteria también puede causar neumonía, meningitis o una infección del torrente sanguíneo (bacteremia). Esta enfermedad supone un importante reto en salud pública debido a las elevadas tasas de morbilidad y mortalidad en población de riesgo como son los menores de 5 años y los adultos mayores de 65 años.

Concretamente, en España, investigadores del Laboratorio de Referencia de Neumococos del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) observaron que, en el periodo de 2009 a 2019, hubo un aumento de casos por serotipo 24F en población pediátrica y de la elevada carga de enfermedad producida por los serotipos 3 y 8 en población adulta.

Este estudio, en el que también participaron integrantes de diferentes áreas de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, del Servicio de Microbiología del Hospital de Bellvitge y del CIBER de Enfermedades Respiratorias y Epidemiología y Salud Pública, ha sido recientemente publicado en la revista Clinical Infectious Diseases. En él, se demostró que la introducción de la vacuna conjugada 13-valente fue muy efectiva para reducir la carga de enfermedad, tanto en población pediátrica como en la población adulta gracias al fenómeno de inmunidad colectiva de grupo o de rebaño. 

Sin embargo, en la última década se observó un aumento de casos por serotipos no incluidos en esta vacuna, lo que supone una importante preocupación para la comunidad científica.

Importancia de la vacunación 

Los resultados de este trabajo, liderado por el Dr. José Yuste, del Laboratorio de Referencia de Neumococos del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII, mostraron un aumento de casos por serotipo 24F en población pediátrica y de la elevada carga de enfermedad producida por los serotipos 3 y 8 en población adulta, que causan en torno al 36% de los casos de ENI en España. El estudio, además, analiza el impacto de la vacuna conjugada 13-valente y la polisacarídica 23-valente en población adulta, y confirma una reducción de casos del 25% y del 11% respectivamente en las siete Comunidades Autónomas de España en donde esta vacuna se introdujo en el calendario vacunal de los mayores de 65 años, con una disminución en la incidencia de serotipo 3 cuando se utilizó la vacuna conjugada. 

Por lo tanto, este estudio concluyó que el uso de la vacuna conjugada 13-valente en población pediátrica tuvo un claro impacto en los últimos años en la epidemiología de la enfermedad neumocócica invasiva, reduciendo su incidencia tanto en niños como en adultos gracias al desarrollo de la inmunidad de grupo. Los autores destacan también que hay que vigilar el elevado aumento de casos por serotipo 8 en población adulta, y añaden que la vacunación en adultos con vacuna conjugada parece controlar la enfermedad causada por serotipos vacunales, incluido el serotipo 3. 

Este trabajo fue financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (MINECO) y el Instituto de Salud Carlos III. El Dr. José Yuste recibió financiación de MSD, GSK y Pfizer. El resto de autores declararon no tener conflictos de interés.
 

Aguado 29, 33203 Gijón Asturias

El riesgo de una COVID grave podría depender del tipo de asma, señalan los expertos

Todo el mundo está de acuerdo en las buenas noticias: las personas cuyo asma es provocado por alergias no parecen tener un riesgo más alto de una enfermedad potencialmente letal si contraen la COVID-19.

«El asma no ha destacado como una de las enfermedades comórbidas que provocan unos peores resultados en la COVID-19», comentó la Dra. Sandhya Khurana, directora del Centro Mary Parkes de Asma, Alergia y Atención Pulmonar del Centro Médico de la Universidad de Rochester, en Nueva York. «Siempre nos preocupamos por el asma y las infecciones virales, porque parecen desencadenar una exacerbación del asma de forma poco razonable. Pero lo que hemos visto hasta ahora es tranquilizador».

Pero continúa el debate sobre la gravedad potencial de una infección con la COVID en personas con un asma que no es alérgico.

Algunos estudios han sugerido que las personas que tiene un asma provocado por algo que no es una alergia (el ejercicio, el estrés, el aire contaminado, las condiciones meteorológicas) podrían tener un mayor riesgo de una COVID-19 grave.

Por ejemplo, unos investigadores de la Universidad de Harvard encontraron que tener un asma no alérgico aumentaba el riesgo de una COVID-19 grave en hasta un 48 por ciento. Esa conclusión se basó en los datos de 65,000 personas que sufrían de asma, y se presentó en la edición de junio de la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology.

«Creo que sería bueno que esas personas tuvieran más cuidado», planteó el investigador sénior, Liming Liang, profesor asociado de genética estadística de la Facultad de Medicina T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston. «Creo que viene la próxima ola. Debemos tener más cuidado».

Pero otros expertos anotan que los datos sobre la COVID y las personas que sufren de asma no alérgico son muy limitados, y que cualquier conclusión de que esas personas estén en un mayor riesgo de una infección grave podría ser errónea.

Quizá la causa de su asma fueran otras enfermedades pulmonares que se asocian con unos casos más graves de COVID, por ejemplo, apuntó el Dr. Mitchell Grayson, jefe de alergias e inmunología del Hospital Pediátrico Nacional de Columbus, Ohio.

«Ha habido varios estudios que han mostrado que la EPOC aumenta el riesgo de una enfermedad más grave», dijo. «No creo que estos estudios hayan hecho un buen trabajo al excluir a la EPOC en esos pacientes».

Grayson concurre con Khurana en que al principio de la pandemia de COVID-19, había mucha preocupación de que el asma pudiera ser un factor de riesgo… una sospecha razonable, dado que el coronavirus ataca a los pulmones.

Pero todo lo que sucedió en la pandemia inicial en China sugirió que es asma no era un factor de riesgo de una COVID letal, apuntó Grayson, y los datos siguieron confirmándolo a medida que el coronavirus se propagó por el globo.

«No se encuentra en los datos. Si existe, es un riesgo extremadamente bajo. No es nada que yo pueda ver», dijo.

Los investigadores han especulado que las personas con un asma alérgico podrían tener cierta protección contra la COVID, debido a la forma en que el coronavirus infecta al cuerpo.

El virus SARS-CoV-2 que provoca a la COVID-19 entre a las células pulmonares al implicarse con un tipo de proteína en su superficie, llamada receptor de ECA2, dijo Khurana.

«En el ámbito de una inflamación de tipo alérgico, la expresión del receptor de ECA2 parece reducirse. Parece que es más baja. No hay tanta cantidad del receptor», indicó.

Como no hay tantos receptores de ECA2 disponibles, las personas con un asma alérgico quizá no sean igual de vulnerables a una infección grave, planteó Khurana. Esta teoría también podría ayudar a explicar por qué otras enfermedades crónicas parecen aumentar el riesgo de COVID, añadió.

«En los pacientes con enfermedades como la diabetes o la hipertensión, la expresión de este receptor aumenta», apuntó Khurana. «Es un motivo posible de que esas enfermedades comórbidas representen un riesgo particularmente alto en esta infección».

Pero esto solo explica por qué el asma alérgico no es un factor de riesgo de una COVID grave, dijo Grayson. No explica por qué algunos estudios encuentran un mayor riesgo en las personas con un asma no alérgico.

Grayson sospecha que el supuesto vínculo entre el asma no alérgico y la COVID que encontraron esos estudios en realidad es un vínculo entre la COVID y una variedad de enfermedades pulmonares distintas, en particular la EPOC.

«Hay estudios que muestran que la EPOC aumenta el riesgo de una COVID grave, no de forma notable sino un poco, no al nivel de cosas como la hipertensión y la diabetes y la vejez», comentó. «Me preocupa que lo que dicen que es asma no alérgico sea en realidad EPOC, lo que sesgaría sus datos».

En opinión de Khurana, se necesitan más estudios, en particular estudios prospectivos que monitoricen a personas con distintos tipos de asma antes de la infección con la COVID.

«Hasta ahora, simplemente no sabemos suficiente para sacar alguna conclusión. Creo que apenas comenzamos y que todavía nos falta mucho por aprender», dijo.

Mientras tanto, lo mejor es que todo el mundo se proteja, añadió Khurana.

«Es una buena práctica observar las directrices recomendadas sobre la higiene de las manos y el distanciamiento social y las máscaras, y evitar cualquier situación en que uno se expondría, aunque sin duda es una buena noticia que el asma alérgico no sea un riesgo tan grande como otras enfermedades comórbidas», señaló Khurana.

Más información

La Academia Americana de Alergias, Asma e Inmunología (American Academy of Allergy, Asthma and Immunology) ofrece más información acerca de la covid-19

Autor Dámaso Escribano Médico Neumólogo

Capua 29
Gijon, Asturias 33203

31 de mayo: Día Mundial Sin Tabaco

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha avisado de que el consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno provocan cerca del 12% de las muertes por cardiopatías y ha solicitado a los países el impulso de más políticas de prevención del hábito tabáquico.

El Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra hoy 31 de mayo, está dedicado a “Tabaco y cardiopatías” bajo el lema «El tabaco rompe corazones», y en la jornada se hace hincapié en que el consumo de cigarrillos es la segunda causa de enfermedades cardiovasculares, por detrás de la hipertensión arterial.

No obstante, y pesar de que se conocen bien los daños para la salud cardiaca que provoca y de la disponibilidad de soluciones para reducir la morbimortalidad que ocasiona, amplios sectores de la población desconocen que es una de las principales causas de las enfermedades cardiovasculares.

Además, se calcula que el tabaco causa cada año más de 7 millones de defunciones, 900.000 de las cuales corresponden a personas fumadores pasivos. Cerca del 80% de los más de 1.000 millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos medianos y bajos, que son los que soportan la mayor carga de enfermedad relacionada con este producto.

Precisamente por ello, la OMS está llevando a cabo el programa Mpower, en el que se destaca la necesidad de vigilar el consumo de tabaco y aplicar políticas preventivas; y proteger a la población de la exposición al humo del tabaco prohibiendo el consumo de este producto en los espacios públicos cerrados, los lugares de trabajo y los transportes públicos.

Al mismo tiempo, el organismo aboga por prestar apoyo para abandonar el hábito tabáquico mediante ayudas generalizadas a todos los fumadores y con cobertura de costos, que incluyan un breve asesoramiento ofrecido por trabajadores sanitarios y líneas telefónicas nacionales de ayuda, sin costo para el usuario.

El programa solicita también advertir de los peligros del tabaco utilizando un empaquetado neutro/normalizado y/o grandes advertencias sanitarias gráficas en todos los paquetes de tabaco, y llevar a cabo campañas eficaces en los medios de comunicación para advertir a la población de los daños que causa el consumo de este producto y la exposición al humo de tabaco ajeno; prohibir toda forma de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco; y los impuestos a los productos de tabaco y hacer que sean menos asequibles.

Los años con obesidad son un factor de riesgo específico de enfermedad cardiovascular

Investigadores de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos, han descubierto que los años vividos con obesidad son un factor de riesgo específico de enfermedad cardiovascular, de modo que quienes llevan más tiempo con exceso de peso tienen más riesgo de daño cardiaco que quienes tienen un historial más corto.

Así se desprende de los resultados de un análisis de más de 9.000 personas cuyos resultados se publican en Clinical Chemistry,  que apunta a la necesidad de mantener un peso saludable el mayor tiempo posible para mantener un corazón sano y minimizar el daño a medida que pasan los años.

La investigación partió de un trabajo previo publicado en 2014 que reveló que el exceso de peso se asociaba a un daño cardiaco silente que, no obstante, podía detectarse mediante niveles elevados de la proteína troponina T, por encima de 14 ng por litro. Sin embargo, en ese momento no se evaluó el impacto del sobrepeso prolongado.

Para ello, en este nuevo estudio utilizaron datos de 9.062 participantes reclutados entre 1987 y 1989, que se sometieron a cuatro revisiones hasta 1998 para evaluar su índice de masa corporal (IMC), los antecedentes de enfermedad cardiaca y los niveles de troponina de alta sensibilidad en la sangre.

Asimismo, también informaron del peso que tenían a los 25 años para conocer la evolución durante toda la edad adulta, ya que la edad media en el momento de la última revisión eran 63 años.

De este modo, casi el 23% de los participantes tuvo un aumento del IMC desde la primera a la cuarta visita. En cambio, solo alrededor del 5% mostró una disminución del IMC mientras que el 72% permaneció igual.

En la cuarta visita 3.748 participantes tenían sobrepeso y 3.184 eran obesos.

Por otro lado, en la cuarta visita casi el 7% de los participantes, o 623 personas, tenían unos niveles más elevados de troponina T, por encima de los 14 ng por litro.

Entre aquellos que aumentaron su IMC hasta el rango de sobrepeso u obesidad en la cuarta visita, se observó que tenían 1,5 más probabilidades de tener niveles elevados de troponina, lo que puede indicar un daño cardiaco oculto.

Posteriormente los expertos analizaron el IMC al comienzo y al final del período de estudio junto con los niveles de troponina T de los participantes. Y aquellas personas que eran obesas tanto en la primera como en la cuarta visita tenían el doble de probabilidades de tener niveles elevados de troponina T, en comparación con quienes mantuvieron su peso normal.

Aquellos con obesidad tanto en la cuarta visita como a los 25 años tenían casi cuatro veces más probabilidades de tener niveles elevados de troponina T.

En una escala de cero a 50 años, los investigadores midieron el número de años que cada persona pasó siendo obeso, y por cada 10 años que una persona tenía un IMC de más de 30 su riesgo de tener la troponina T elevada aumentaba 1,25 veces, incluso después de tener en cuenta otros factores de riesgo cardiovasculares como la hipertensión, la diabetes o la enfermedad renal.

Marihuana y riesgo broncopulmonar

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) alerta del riesgo del consumo regular de marihuana, tanto a dosis altas como moderadas, ya que puede favorecer la aparición de enfermedades respiratorias o el desarrollo de cáncer de pulmón.

En un artículo publicado en Archivos de Bronconeumología, esta sociedad científica ha llevado a cabo una revisión de la literatura médica disponible para recopilar los principales efectos perjudiciales para la salud respiratoria del consumo de esta sustancia.

«El daño que puede ocasionar el consumo de marihuana sobre el aparato respiratorio merece un profundo análisis, no solo por las implicaciones sanitarias derivadas de la elevada prevalencia de consumo ilegal, sino porque se propone actualmente su uso medicinal y recreativo en varios países», según el presidente electo de SEPAR, Carlos Jiménez Ruiz, uno de los firmantes de este artículo especial.

Por un lado, se han descrito casos de otras patologías respiratorias como la enfermedad bullosa, enfisema, neumotórax o neumomediastino relacionados con el consumo de marihuana en pacientes jóvenes.

Asimismo, la inhalación de marihuana también se ha asociado a un aumento de síntomas respiratorios como tos, disnea y esputo, así como a un empeoramiento del asma en los fumadores habituales de marihuana, con o sin el uso de tabaco concomitante, en comparación con no fumadores.

También se ha relacionado con ronquera y faringitis y se ha visto que los usuarios de marihuana acuden con mayor frecuencia a los servicios de urgencias, al presentar alguno de estos síntomas respiratorios, especialmente en el caso de pacientes asmáticos.

En cambio, los estudios que se han efectuado sobre la repercusión de la marihuana sobre la función pulmonar y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica no aportan evidencias contundentes.

En el estudio los autores recuerdan que la marihuana es la droga ilícita más consumida en el mundo, con entre 120 y 150 millones de usuarios equivalentes a entre un 2,6 y 5% de la población adulta.

Aunque los componentes del humo por la combustión de esta sustancia son similares a los producidos por la combustión del tabaco, difieren en la sustancia psicoactiva y en la práctica de fumar.

A diferencia del tabaco, se fuma mediante bocanadas más largas y de mayor volumen de inhalación, conteniendo la inspiración por varios segundos. Por lo tanto, los fumadores de marihuana retienen cantidades de alquitrán y monóxido de carbono (CO) entre 3 y 5 veces mayores respectivamente que al fumar tabaco.

Puesto que la marihuana generalmente se fuma sin filtro, la concentración de partículas en las vías aéreas es cuatro veces mayor que al fumar tabaco y la forma de fumar genera temperaturas más altas modificando procesos bioquímicos y la producción de numerosas sustancias.

Además, cuando se mezclan cánnabis y tabaco aumenta la oferta de THC (molécula lipofílica con una rápida absorción en el pulmón, rápida llegada a la sangre y responsable de los efectos psicotrópicos de la marihuana), con mayores efectos psicoactivos si se compara a fumar solo cánnabis, señalan los autores del estudio.