Los neumólogos advierten: el pitillo electrónico no ayuda a dejar de fumar

“No existe ningún trabajo que diga que el cigarrillo electrónico ayuda a dejar de fumar”. Tajante, José Ignacio de Granda, coordinador del Área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, descartó el miércoles por la mañana el uso de estos dispositivos para ayudar a combatir la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), la reducción de la capacidad respiratoria que experimentan muchos fumadores y que causa 18.000 muertes al año solo en España. A la relación entre tabaco y EPOC dedica la Separ este año.

La discusión del papel de los cigarrillos electrónicos en la deshabituación tabáquica es recurrente desde hace años, pero nunca ha recibido el visto bueno de los médicos. El último en agitar el avispero ha sido el servicio de Salud Pública británico, que en un informe publicado este verano afirmaba que “cuando se apoyan por un servicio de deshabituación tabáquica, ayuda a la mayoría de los fumadores a dejar el tabaco”. Pero los críticos afirman que el papel de los dispositivos es a corto plazo, y que si hay personas que dejan de fumar es por el resto de ayudas que se les ofrecen.

En España, el cigarrillo electrónico está en pleno proceso de reubicación normativa. La trasposición de una directiva de la UE sobre venta y publicidad del tabaco ha llevado al Ministerio de Sanidad a elaborar un borrador en el que se permite que se vendan en farmacias. La decisión ha pillado por sorpresa incluso a los fabricantes. Fuentes del sector afirman que no era una de sus peticiones –ellos ya tienen una red comercial de establecimientos que en muchos casos son de las propias tabacaleras–, pero admiten que la venta en boticas sería una especie de marchamo de calidad. Colegios farmacéuticos como el catalán se oponen a la medida. Y, por supuesto, los médicos. “Claro que no se pueden vender” como producto sanitario, “y menos en farmacias”, zanjó De Granda. “Un medicamento emplea 10 años en investigación, aquí no ha habido nada de eso”, añadió.

MÁS INFORMACIÓN

El director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, José Javier Castrodeza, presente en el acto, no explicó cómo había llegado esa posibilidad de venta en farmacias al borrador. Solo afirmó que se trataba de un texto que estaba pendiente de alegaciones. “A estas alturas de legislatura” tampoco quiso pronunciarse sobre el proyecto británico de prohibir fumar en coches donde viajen niños.

En lo que los neumólogos españoles sí coinciden con el informe británico es en que los cigarrillos electrónicos son menos tóxicos que los pitillos. El trabajo cifra esta reducción en un 95%. “Claro que es menos tóxico, no sé si el 95% o cuánto”, admitió De Granda. “Lo que no es inocuo”. Este es el motivo principal de la oposición de los médicos. El miércoles fue Separ, pero el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT) y la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) también lo aducen en su oposición a estos productos. Así han respondido ante otros estudios en la misma línea, como uno de la Universidad de Valencia y otro del CSIC que determinaban que los gases del cigarrillo electrónico eran menos peligrosos que los de los pitillos.

Hay más motivos de recelo. Ciro Casanova, coordinador del Área de EPOC de la Separ afirmó que en los últimos congresos se habían presentado estudios en los que se detectaba que con el cigarrillo electrónico “se producían alteraciones muy similares a las que causa la EPOC”. “Su perfil de seguridad está en entredicho”, manifestó.

El 70% de las personas con EPOC no están diagnosticadas

Descartados los dispositivos, los médicos apelan a la educación, los consejos en consulta y los fármacos disponibles para conseguir reducir el tabaquismo y, como consecuencia, reducir el daño en la salud de la EPOC. Esta enfermedad es la segunda causada por el tabaco después del cáncer de pulmón. De las 60.456 muertes atribuibles a fumar que ha contabilizado el último estudio al respecto, el cáncer representa el 30% y la EPOC el 22%, dijo De Granda.

Además, esta enfermedad tiene un problema de desconocimiento por parte de la población. En 2012, solo el 17% la identificaba, dijo Casanova. Ha habido un avance desde menos del 5% de hace una década, pero sigue siendo muy poco en una enfermedad tan prevalente (se calcula que la padecen dos millones de españoles) y tan infradiagnosticada (un 70% de los afectados piensa que la tos, los ahogos, son normales y no lo atribuyen a la enfermedad, con lo que no acceden a los tratamientos disponibles). Fomentar las espirometrías que detectan la pérdida de la capacidad pulmonar (las personas que no fuman la reducen en 10 mililitros por año; las fumadoras, en más del doble, dijo Casanova) es el primer paso en este sentido.

Pero este estadío (el del diagnóstico y el tratamiento) es la segunda línea de batalla. La primera, como dijo Inmaculada Alfageme, presidenta de la Separ, es “usar las medidas que hay a disposición para dejar de fumar”. Una tarea que, pese a la disminución de las tasas de fumadores de los últimos años (lo hace el 27% de los hombres y el 20% de las mujeres, según la última Encuesta Nacional de Salud), “no está ganada”, dijo Castrodeza.

Los neumólogos ven en el Covid una oportunidad para intervenir en el tabaco

De acuerdo con los expertos, el tabaquismo ha representado siempre un factor de riesgo para las enfermedades respiratorias y en el caso del Covid-19 no es una excepción. Así, en el seno del II Congreso Nacional Covid-19, organizado en esta segunda edición por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), se presenta este viernes 16 de abril la mesa redonda del Comité Científico Tabaquismo y Covid-19, en la cual José Ignacio de Granda Orive, neumólogo del Hospital 12 de Octubre de Madrid; Raúl De Simón Gutiérrez, coordinador del Grupo de Tabaquismo de Semergen de Madrid, y la enfermera Paz Vaquero Lozano, coordinadora del Grupo de Tabaquismo de NeumoMadrid, expresarán sus puntos de vista y analizarán los riesgos que el tabaco implica ante el coronavirus.

De acuerdo con José Ignacio de Granda Orive, que participa con la ponencia ‘Consumo de cigarrillos y de cigarrillos electrónicos y Covid-19’, se sugiere que tanto fumar como vapear puede incrementar la expresión de ACE2 y también puede ser un factor de riesgo añadido para contraer infecciones, tanto víricas como bacterianas, como la tuberculosis. Además, asevera que “el tabaquismo actual o previo es un factor de riesgo para una peor evolución, una evolución más severa de la infección por Covid-19, y un Covid-19 más sintomático”.

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Por su parte, Raúl de Simón Gutiérrez en su exposición, ‘La atención sanitaria a los fumadores durante la pandemia’ coincide con el Dr. De Granda en que fumar representa el riesgo añadido de tener un desenlace adverso por Covid-19. No obstante, de Simón considera que la situación actual puede representar una oportunidad para intervenir en los pacientes fumadores, ya que como comentó, “el actual es un momento ideal para su abordaje aprovechando la mayor concienciación y preocupación de la población ante el riesgo de enfermar por Covid-19”. Además, para este especialista el uso de las nuevas tecnologías, como la mensajería móvil o los recursos web son herramientas idóneas para dar soporte a los fumadores, sin olvidar que es fundamental el abordaje multicomponente, con ayuda psicológica y farmacológica.

En el cierre de la sesión, la enfermera Paz Vaquero intervendrá con la exposición ‘Protocolo asistencial y manejo de exploraciones al grupo de fumadores durante la pandemia’, en la que subraya la importancia de las actividades que deben realizar las Unidades de Tabaquismo (UT) tanto en el campo docente, como el de la investigación, elrepresentativo y el asistencial. También remarca que “la Actividad Asistencial comprende la prestación de asistencia sanitaria para ayudar a dejar de fumar y debe hacerse a aquellos fumadores que hayan sido remitidos cumpliendo los criterios de derivación establecidos. En este nivel, la asistencia puede ser proporcionada en tres tipos de formato: individual, grupal y telefónica”.

Además, insiste en que las pruebas para los fumadores como la espirometría y la cooximetría deben de hacerse solo si se disponen de los equipos de protección individual necesarios y de acuerdo con las recomendaciones de Separ. 

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Budesonida inhalada en el tratamiento del COVID-19 temprano

Antecedentes

Múltiples informes iniciales de pacientes ingresados ​​en el hospital con COVID-19 mostraron que los pacientes con enfermedad respiratoria crónica estaban significativamente subrepresentados en estas cohortes.

Planteamos la hipótesis de que el uso generalizado de glucocorticoides inhalados entre estos pacientes era responsable de este hallazgo, y probamos si los glucocorticoides inhalados serían un tratamiento eficaz para el COVID-19 temprano.

Métodos

Realizamos un ensayo controlado aleatorizado de fase 2, de grupo paralelo, abierto (Steroids in COVID-19; STOIC) de budesonida inhalada, en comparación con la atención habitual, en adultos dentro de los 7 días posteriores al inicio de los síntomas leves de COVID-19. El ensayo se realizó en la comunidad de Oxfordshire, Reino Unido.

Los participantes fueron asignados aleatoriamente a budsonida inhalada o atención habitual estratificada por edad (≤40 años o> 40 años), sexo (hombre o mujer) y número de comorbilidades (≤1 y ≥2). La aleatorización se realizó mediante la generación de secuencias aleatorias en bloques de aleatorización en una proporción de 1: 1.

El polvo seco de budesonida se administró usando un turbohalador a una dosis de 800 μg por actuación. Se pidió a los participantes que hicieran dos inhalaciones dos veces al día hasta la resolución de los síntomas.

El criterio de valoración principal fue la visita de atención de urgencia relacionada con COVID-19, incluida la evaluación del departamento de emergencias u hospitalización, analizada tanto para las poblaciones por protocolo como por intención de tratar (ITT).

Los resultados secundarios fueron la recuperación clínica autoinformada (resolución de los síntomas), los síntomas virales medidos mediante el Cuestionario de resfriado común (CCQ) y el Cuestionario de resultados informados por el paciente de InFLUenza (FLUPro), la temperatura corporal, las saturaciones de oxígeno en sangre y el SARS-CoV-2 viral. carga.

El ensayo se detuvo antes de tiempo después de que una revisión estadística independiente concluyera que el resultado del estudio no cambiaría con la inscripción adicional de participantes.

Este ensayo está registrado en ClinicalTrials.gov, NCT04416399.

Resultados

Del 16 de julio al 9 de diciembre de 2020, se reclutó y evaluó la elegibilidad de 167 participantes. 21 no cumplieron con los criterios de elegibilidad y fueron excluidos. Se asignaron al azar 146 participantes: 73 a la atención habitual y 73 a la budesonida.

Para la población por protocolo (n = 139), el resultado primario ocurrió en diez (14%) de 70 participantes en el grupo de budesonida y uno (1%) de 69 participantes en el grupo de atención habitual (diferencia en proporciones 0,131, 95 % IC 0 043 a 0 218; p = 0 004).

Para la población ITT, el resultado primario ocurrió en 11 (15%) participantes en el grupo de atención habitual y dos (3%) participantes en el grupo de budesonida (diferencia en proporciones 0 123, IC del 95%: 0 033 a 0 213; p = 0,009).

El número necesario a tratar con budesonida inhalada para reducir el deterioro de COVID-19 fue ocho. La recuperación clínica fue 1 día más corta en el grupo de budesonida en comparación con el grupo de atención habitual (mediana de 7 días [IC del 95%: 6 a 9] en el grupo de budesonida frente a 8 días [7 a 11] en el grupo de atención habitual; prueba de rango logarítmico p = 0,007).

La proporción media de días con fiebre en los primeros 14 días fue menor en el grupo de budesonida (2%, DE 6) que en el grupo de atención habitual (8%, DE 18; prueba de Wilcoxon p = 0 051) y la proporción de participantes con al menos 1 día de fiebre fue menor en el grupo de budesonida en comparación con el grupo de atención habitual.

Se requirió medicación antipirética según la necesidad durante una menor proporción de días en el grupo de budesonida en comparación con el grupo de atención habitual (27% [IQR 0-50] versus 50% [15-71]; p = 0 · 025).

Menos participantes asignados al azar a budesonida tuvieron síntomas persistentes en los días 14 y 28 en comparación con los participantes que recibieron la atención habitual (diferencia en las proporciones 0 204, IC del 95% 0 075 a 0 334; p = 0 003).

El cambio medio en la puntuación total en el CCQ y FLUPro durante 14 días fue significativamente mejor en el grupo de budesonida en comparación con el grupo de atención habitual (diferencia media del CCQ −0 · 12, IC del 95%: −0 · 21 a −0 · 02 [p = 0 · 016]; Diferencia media de FLUPro −0 · 10, IC del 95% −0 · 21 a −0 · 00 [p = 0 · 044]).

Las saturaciones de oxígeno en sangre y la carga de SARS-CoV-2, medidas por el umbral del ciclo, no fueron diferentes entre los grupos. La budesonida fue segura, y solo cinco (7%) participantes informaron eventos adversos autolimitados.


Tiempo hasta la recuperación clínica autoinformada de la población por protocolo mediante la censura de datos para el resultado primario

Interpretación La administración temprana de budesonida inhalada redujo la probabilidad de necesitar atención médica urgente y redujo el tiempo de recuperación después del COVID-19 temprano.

Investigación en contexto
Evidencia antes de este estudio

La mayoría de las intervenciones estudiadas para la pandemia de COVID-19 se centran en pacientes hospitalizados. Se necesitan con urgencia intervenciones ampliamente disponibles y relevantes para el COVID-19 leve.

Se realizaron búsquedas en PubMed y ClinicalTrials.gov entre el 20 de enero y el 23 de marzo de 2020 para todos los estudios sobre COVID-19, utilizando los términos de búsqueda “grave”, “comunidad”, “COVID-19”, “corticosteroides inhalados”, “inhalados glucocorticoides ”,“ asma ”y“ EPOC ”, publicado desde el 31 de diciembre de 2019, en inglés o traducido al inglés.

A partir de esta búsqueda, no identificamos ensayos clínicos que examinen la intervención terapéutica de los glucocorticoides inhalados en el COVID-19 temprano. Los estudios observacionales disponibles mostraron un riesgo reducido de COVID-19 grave en pacientes con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica y, por lo tanto, se planteó la hipótesis de que los corticosteroides inhalados podrían tener un papel protector en la infección por SARS-CoV-2. Hasta la fecha, no se han publicado ensayos clínicos que evalúen la eficacia de los corticosteroides inhalados.

Valor agregado de este estudio

En este ensayo controlado aleatorizado de fase 2, de grupo paralelo, de etiqueta abierta, la budesonida inhalada, cuando se administró a adultos con COVID-19 temprano, redujo la probabilidad de requerir atención de urgencia, consulta en el departamento de emergencias u hospitalización.

También hubo una resolución más rápida de la fiebre, un marcador de mal pronóstico conocido en COVID-19, y la resolución de los síntomas autoinformados e informados por cuestionarios fue más rápida.

Hubo menos participantes con síntomas persistentes de COVID-19 los días 14 y 28 después del tratamiento con budesonida en comparación con la atención habitual. Hasta donde sabemos, este es el primer ensayo de intervención para estudiar la eficacia de los corticosteroides inhalados en la enfermedad COVID-19 temprana.

Implicaciones de toda la evidencia disponible

El ensayo STOIC proporciona potencialmente la primera intervención eficaz de fácil acceso en la fase temprana de COVID-19.

Al evaluar el uso de recursos de atención médica, el estudio ofrece una opción interesante para ayudar con la presión mundial sobre los sistemas de atención médica debido a la pandemia de COVID-19. Los datos de este estudio también sugieren un tratamiento potencialmente eficaz para prevenir la morbilidad a largo plazo de los síntomas persistentes del COVID-19

El Instituto Karolinska otorga el Nobel de Medicina a los descubridores del virus de la Hepatitis C

El Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2020, otorgado cada año por el Instituto Karolinska de Suecia, ha sido otorgado este año a Harvey Alter, Michael Houghton y Charles Rice por su identificación del virus de la Hepatitis C. Los hallazgos de estos tres científicos han supuesto, según el comité del premio, «una contribución decisiva a la lucha contra la hepatitis de transmisión sanguínea, un importante problema de salud mundial que causa cirrosis y cáncer de hígado en personas de todo el mundo».

El proceso de descubrimiento del virus ha sido un esfuerzo colaborativo: Alter demostró que un virus desconocido era causa común de la hepatitis crónica; Houghton logró aislar dicho patógeno; y Rice obtuvo evidencia de que dicho virus era, efectivamente, el causante de la hepatitis.

El hallazgo del virus supone «un logro histórico en la batalla en curso contra las enfermedades virales». Este descubrimiento ha permitido el desarrollo de análisis de sangre altamente sensibles al virus, lo que ha contribuido a la eliminación de la hepatitis postransfusional en muchos lugares del planeta, además de la aparición de nuevos medicamentos antivirales específicos contra la hepatitis C.

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Un estudio sugiere siete semanas como tiempo óptimo para retrasar cirugía tras diagnóstico de COVID-19

Siete semanas parece ser el periodo ideal para retrasar la cirugía, cuando es posible, después de que una persona resulta positiva en la prueba de COVID-19, informan investigadores de Reino Unido.[1]

El riesgo de muerte fue casi 3,5 a 4 tantos más alto en las primeras seis semanas después de la intervención quirúrgica en más de 3.000 personas con un diagnóstico preoperatorio de COVID-19, en comparación con pacientes sin este diagnóstico. Después de siete semanas la tasa de mortalidad a 30 días descendió a un nivel inicial.

El estudio fue publicado el 9 de marzo de 2021 en la versión digital de Anaesthesia.

El tratamiento quirúrgico debe retrasarse más para las personas que se mantengan sintomáticas a las siete semanas después del diagnóstico, manifestó a Medscape Noticias Médicas el autor principal, Dr. Dmitri Nepogodiev.

“En este grupo recomendamos esperar hasta que se resuelvan los síntomas de COVID-19, de ser posible. Sin embargo, nuestro estudio no captó datos específicos sobre la COVID-19 persistente, por lo que no podemos hacer recomendaciones específicas para este grupo”, señaló el Dr. Nepogodiev, miembro de investigación en NIHR Global Health Research Unit on Global Surgery, en la University of Birmingham, en Reino Unido.

“Este debería ser un campo de investigación futura”, añadió.

El estudio internacional prospectivo de cohortes, multicéntrico, es notable por su gran tamaño: más de 15.000 investigadores informaron desenlaces de 140.231 pacientes quirúrgicos atendidos en 1.674 hospitales de 116 países. En total 2,2% de estos pacientes resultó positivo en las pruebas para el SARS-CoV-2 antes de la cirugía.

Se evaluó la cirugía de cualquier tipo realizada en octubre de 2020. Una mayor proporción de pacientes con diagnóstico preoperatorio de COVID-19 fue sometida a intervenciones quirúrgicas de urgencia, 44%, en comparación con 30% de las personas que nunca tuvieron un diagnóstico de COVID-19.

La mayoría de los pacientes estaba asintomático en el momento de la intervención quirúrgica, sea porque nunca presentó síntomas de COVID-19 o porque sus síntomas se resolvieron. La tasa de mortalidad a 30 días fue el criterio de valoración principal.

Tabla. Tasas de mortalidad en pacientes quirúrgicos con diagnóstico preoperatorio de COVID-19 Tabla Ver clasificación


Como comparación, la tasa de mortalidad a 30 días para pacientes quirúrgicos sin un diagnóstico preoperatorio de COVID-19 fue de 1,4%. Un diagnóstico de COVID-19 en un lapso mayor de siete semanas antes de la intervención quirúrgica no hizo ninguna diferencia importante en cuanto a los resultados.

Aún se desconoce el “por qué”

Todavía no se conocen los motivos de la asociación entre un diagnóstico de COVID-19 y las tasas más altas de mortalidad posoperatoria. Sin embargo, el Dr. Nepogodiev conjeturó que podría relacionarse con “cierto grado de lesión pulmonar, aun cuando los pacientes al principio estén asintomáticos”.

La intubación y la ventilación mecánica durante la intervención quirúrgica podrían exacerbar la lesión pulmonar existente, dando lugar con ello a COVID-19 más grave.

De hecho, el Dr. Nepogodiev y sus colaboradores observaron que las complicaciones pulmonares posoperatorias seguían un patrón similar a los hallazgos a la muerte. Informaron tasas más altas de neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda y reventilación inesperada en las primeras seis semanas después de un diagnóstico de COVID-19. De nuevo, a las siete semanas y más tarde, las tasas volvieron a ser relativamente similares que para las personas que nunca tuvieron COVID-19.

“Esperar siete semanas o más permite que se resuelva la lesión inicial de COVID-19”, puntualizó el Dr. Nepogodiev.

“Un estudio importante”

“Este es un estudio importante de la mortalidad posoperatoria en pacientes que se recuperaron de COVID-19”, comentó a Medscape Noticias Médicas el Dr. Adrián Díaz, maestro en salud pública.

La considerable cohorte y los numerosos ámbitos de práctica son algunas fortalezas de la investigación, añadió el Dr. Díaz, del University of Michigan Institute for Healthcare Policy and Innovation, en Ann Arbor, Estados Unidos. También fue el autor principal de un artículo de revisión en junio de 2020 sobre cirugía electiva en tiempos de COVID-19, que se publicó en American Journal of Surgery.[2]

“Al igual que con casi todos los estudios de esta índole, los resultados deben interpretarse de forma individual en cada caso. Sin embargo, este estudio no aporta información importante a pacientes y médicos que los ayuden a tener una conversación informada sobre el momento oportuno para la intervención quirúrgica”, agregó el Dr. Díaz, también miembro del Center for Healthcare Outcomes and Policy y residente de cirugía general en la Ohio State University.

El Dr. Nepogodiev y sus colaboradores incluyeron en el estudio intervenciones quirúrgicas urgentes y electivas. El Dr. Díaz dijo que esta fue una potencial limitación debido a que las operaciones de urgencia “nunca se deben retrasar, por definición”. Además, la falta de indicaciones para las intervenciones quirúrgicas y la información sobre la causa de la muerte fueron limitaciones adicionales.

En investigación futura se ha de evaluar cualquier ventaja de retrasar la cirugía durante más de siete o más semanas, añadió Díaz, y tal vez analizar específicamente a las semanas 10, 12 o 14, o considerar los desenlaces como una variable continua. “Esto ayudaría a los profesionales sanitarios a esclarecer más el riesgo y los beneficios de retrasar la cirugía más de siete semanas”.

Los doctores Nepogodiev y Díaz han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El estudio tuvo múltiples fuentes de financiación, entre ellas, la Unidad de Investigación de la Salud Global del National Institute for Health Research, la Association of Upper Gastrointestinal Surgeons, la British Association of Surgical Oncology, Medtronic y más.

El Dr. Dámaso Escribano Médico Especialista en Medicina Interna y Neumologia ( Aparato Respiratorio)

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Los neumólogos advierten: el pitillo electrónico no ayuda a dejar de fumar

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Los neumólogos ven en el Covid una oportunidad para intervenir en el tabaco

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Budesonida inhalada en el tratamiento del COVID-19 temprano

Antecedentes Múltiples informes iniciales de pacientes ingresados ​​en el hospital con COVID-19 mostraron que los pacientes con enfermedad respiratoria crónica estaban significativamente subrepresentados en estas cohortes. Planteamos la hipótesis de que el uso generalizado de glucocorticoides inhalados entre estos pacientes era responsable de este hallazgo, y probamos si los glucocorticoides inhalados serían un tratamiento eficaz … Sigue leyendo Budesonida inhalada en el tratamiento del COVID-19 temprano

Ciertos patógenos orales asociados con el cáncer de esófago

Ya hemos hablado en un artículo anterior sobre qué es el microbioma oral y la importancia que tiene tanto para la salud como para las enfermedades. Como explicábamos, la alteración de este ecosistema microbiano favorece la aparición de ciertas enfermedades como puede ser la periodontitis, entre otras, por ello es fundamental conocerlo mejor y no alterarlo en exceso.

Unos investigadores de la Universidad de Kumamoto (Japón) han descubierto recientemente la implicación de una de las bacterias que forman parte de nuestro microbioma oral, la F Nucleatum, en el cáncer de esófago.

Para llegar a esta conclusión analizaron 325 muestras de pacientes con este tipo de cáncer que se habían sometido recientemente a una extirpación. El análisis determinó que el 23% de las muestras estudiadas (74 de ellas) contenían F. Nucleatum en sus tejidos. Los resultados positivos de esta bacteria se asoció a según qué etapa del tumor, pero no con el sexo, la edad, el consumo de tabaco, de alcohol o la situación del tumor. También analizaron si la presencia de este microorganismo influía en la tasa de supervivencia tras la extirpación, y comprobaron que los pacientes que habían dado positivo tenían una tasa de supervivencia significativamente más corta. También descubrieron que esta bacteria estaba relacionada con la activación de ciertas quimiocinas relacionadas con el transporte de glóbulos blancos como la CCL20 y la CXCL7, lo que según los investigadores podría influir en la agresividad del tumor.

Ya se sabía que la F. Nucleatum habita en nuestra boca y que está relacionada con la periodontitis y la aparición de diversos cánceres humanos, pero hasta el momento su relevancia en el pronóstico del cáncer de esófago está muy poco estudiada, y con este último estudio se pretende demostrar la importancia de esta bacteria en el desarrollo del cáncer y que se realicen estudios más grandes.

La importancia de la higiene oral

La mejor forma de prevenir estas patologías es llevar una higiene oral adecuada para evitar que las bacterias orales se multipliquen en la boca y generen la aparición de enfermedades orales como la piorrea o la gingivitis y por supuesto, prevenir el desarrollo de tumores en la medida de lo posible. También existen factores genéticos que determinan la mayor predisposición a padecer estos problemas, pero los factores que están en nuestra mano controlar, como el consumo de alcohol o tabaco y la higiene oral, son importantes para la prevención.

Algunos patógenos y cáncer de esófago

Los investigadores han descubierto que ciertos patógenos orales son más frecuentes en pacientes con cáncer de esófago, y podrían utilizarse como una nueva herramienta de diagnóstico, según un estudio publicado en Cáncer.

La gran mayoría de las especies bacterianas en la cavidad oral son inofensivas, pero algunas causan condiciones como gingivitis, periodontitis y abscesos. Si bien el papel de estos patógenos en la enfermedad periodontal está bien caracterizado, estudios más recientes han insinuado la participación en cánceres gástricos y esofágicos.

En el estudio actual, Machiko Kawasaki, DDS, Tokyo Medical and Dental University, Tokio, Japón, y sus colegas caracterizaron a las comunidades bacterianas orales de los pacientes con cáncer de esófago para buscar patrones asociados con el riesgo de cáncer y sentar las bases para una mayor exploración del papel de los patógenos orales en la enfermedad.

“El cáncer de oesófago es el sexto cáncer más mortífero en todo el mundo y a menudo no se detecta hasta una etapa avanzada, lo que significa que el pronóstico es generalmente pobre”, dijo Kawasaki. “Complicando las cosas, los 2 subtipos principales de cáncer esofágico tienen diferentes factores de riesgo, presentaciones y tasas de incidencia en diferentes poblaciones. Por lo tanto, una mejor comprensión de las causas del cáncer de esófago podría ayudar con la detección temprana”.

Para explorar las características de la comunidad bacteriana oral en pacientes con cáncer de esófago, los investigadores recogieron muestras de placa dental y saliva de 61 pacientes con cáncer de esófago y 62 controles saludables. Utilizando la reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real, examinaron el ADN extraído de las muestras de placa y saliva para determinar la abundancia de 7 patógenos periodontales comunes en la población bacteriana en su conjunto.

“Curiosamente, 5 de los 7 patógenos eran más abundantes en placa dental de pacientes [con cáncer] que los de los controles saludables”, explicó Satoshi Miyake, MD, Universidad Médica y Dental de Tokio. “Por otro lado, sólo 2 de los 7 patógenos, Aggregatibacter actinomycetemcomitans y Streptococcus anginosus, fueron más abundantes en saliva de pacientes [con cáncer].”

En general, los investigadores determinaron que una mayor prevalencia de S anginosus y Tannerella forsythia en placa dental y A actinomycetemcomitans en saliva, y también el consumo de alcohol, se asociaron con un alto riesgo de cáncer de esófago.

Los resultados del estudio son una indicación emocionante del potencial diagnóstico de bacterias orales en el cáncer de esófago y podrían formar la base de futuros métodos de detección, concluyeron los investigadores.

Dámaso Escribano Médico Internista Consulta en Gijon Tfo 610996887

Asociación dosis-respuesta entre los paquetes/año cigarrillos fumados y los resultados adversos de COVID-19

La exposición acumulada al humo del cigarrillo es un factor de riesgo independiente para el ingreso hospitalario y la muerte por enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), según un estudio publicado en JAMA Internal Medicine.

En un estudio de 7.102 pacientes que dieron positivo para el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) entre el  8 de marzo, 2020, y el 25 de agosto de 2020, aquellos que fumaban >30 años de envase ( 341) tenían una probabilidad 2,25 veces mayor de hospitalización en comparación con nunca fumadores ( 6.020), después de ajustarse por edad, raza y sexo.

Además, los pacientes que fumaban >30 años de envase tenían 1,69 veces más probabilidades de requerir ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y 1,89 veces más probabilidades de morir después de un diagnóstico COVID-19 en comparación con nunca fumadores.

En comparación con los nunca fumadores, aquellos que fumaban de 10 a 30 años de manada tenían 1,41 veces más probabilidades de requerir hospitalización, 1,55 veces más probabilidades de ser admitidos en la UCI y 1,47 veces más probabilidades de morir.

“Los hallazgos mostraron una asociación de dosis-respuesta entre los resultados de los años de envase y los resultados adversos de COVID-19”, escribió Joe Zein, MD, Cleveland Clinic, Cleveland, Ohio y sus colegas, señalando que la asociación probablemente está mediada en parte por comorbilidades.

Entre los pacientes que fumaban >30 años de envase, el 85,5% tenía hipertensión, el 47,2% tenían enfermedad pulmonar obstructiva crónica o enfisema, el 43,1% tenía diabetes, el 43,1% tenía cardiopatía coronaria, el 32,3% tenía insuficiencia cardíaca, el 30,8% tenía cáncer o antecedentes de cáncer y el 22,9% tenía asma. Entre los nunca fumadores, estas tasas fueron del 37,6%, 2,6%, 16,7%, 7%, 5,8%, 9,7% y 15,7%. Nunca los fumadores tuvieron una edad media de 47,8 años en comparación con 71 años en aquellos que fumaron >30 años de envase.

“Los resultados de este estudio sugieren que la exposición acumulativa al humo del cigarrillo es un factor de riesgo independiente para el ingreso hospitalario y la muerte por COVID-19”.

Dámaso Escribano Médico Internista Neumólogo Colegiado 33/3302601.

Fibrosis pulmonar idiopática: cotrimoxazol oral no logra mejorar los resultados en la enfermedad moderada o grave

Conclusión práctica

  • El antibiótico de amplio espectro cotrimoxazol oral (trimetoprima-sulfametoxazol) no mejora el tiempo transcurrido hasta la muerte, el trasplante pulmonar o la hospitalización en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática moderada o grave.
  • Ninguno de los criterios secundarios de valoración mostró beneficio, de acuerdo con el estudio clínico aleatorizado a gran escala EME-TIPAC.

Relevancia

  • En dos estudios pequeños previos no se observaron mejores desenlaces.
  • Los hallazgos de este estudio indican que no hay cambios para la práctica por el momento.

Diseño del estudio

  • Ensayo clínico aleatorizado doble ciego, controlado con placebo, paralelo, en pacientes (N=342) con enfermedad moderada o grave (capacidad vital forzada ≤75% de lo previsto) realizado en 39 centros especializados del Reino Unido (2015-2019).
  • El criterio principal de valoración fue una combinación de tiempo transcurrido hasta la muerte (todas las causas), trasplante pulmonar o primer ingreso hospitalario no electivo.
  • Quince criterios secundarios de valoración incluyeron eventos relacionados con problemas respiratorios, función pulmonar (capacidad vital forzada y transporte de gases) y resultados comunicados por los pacientes.
  • Financiación: National Institute for Health Research.

Resultados fundamentales

  • La mediana de duración del seguimiento fue 1,02 (rango intercuartílico: 0,35-1,73) años.
  • No hubo diferencia entre grupos asignados a cotrimoxazol o placebo en cuanto a eventos por año-persona de seguimiento (0,45 frente a 0,38, respectivamente; HR: 1,2; p=0,32).
  • No hubo diferencias en ninguno de los criterios secundarios de valoración.
  • Más eventos adversos en el grupo asignado a cotrimoxazol (696 frente a 640 en el grupo asignado a placebo), siendo los más comunes náuseas, diarrea y vómito.

Limitaciones

  • Falta de evaluación del microbioma pulmonar.

Dámaso Escribano . Doctor en Medicina Medicina Interna- Neumologia

Wilson AM, Clark AB, Cahn T, Chilvers ER, Fraser W, Hammond M, Livermore DM, Maher TM, Parfrey H, Swart AM, Stirling S, Thickett DR, Whyte M; EME-TIPAC team. Effect of Co-trimoxazole (Trimethoprim-Sulfamethoxazole) vs Placebo on Death, Lung Transplant, or Hospital Admission in Patients With Moderate and Severe Idiopathic Pulmonary Fibrosis: The EME-TIPAC Randomized Clinical Trial. JAMA. 2020;324(22):2282-2291. doi: 10.1001/jama.2020.22960. PMID: 33289822
 

EE.UU. autoriza el uso del fármaco de Regeneron que se administró a Trump contra la covid

El medicamento es un cóctel de dos potentes anticuerpos que, en estudios preliminares, han mostrado resultados prometedores a la hora de contener la infección.

La agencia de medicamentos americana FDA ha concedido una autorización de urgencia a la biotecnológica Regeneron para el  tratamiento con anticuerpos monoclonales que recibió en octubre el presidente estadounidense, Donald Trump, para tratarse la covid-19. Eso sí, la autorización limita el uso del fármaco a personas mayores de 12 años que hayan dado positivo por esta enfermedad y estén en riesgo de desarrollar formas graves, ha explicado la científica jefe de la FDA, Denise M. Hinton, en una carta enviada a la compañía.

El medicamento es un cóctel de dos potentes anticuerpos que, en estudios preliminares, han mostrado resultados prometedores a la hora de contener la infección, especialmente si se administran durante las etapas tempranas de la infección.

La FDA ya concedió a comienzos de este mes otra autorización de urgencia para el uso en el país de un cóctel muy similar, propiedad de la farmacéutica Eli Lilly. Ninguno de las dos terapias pueden administrarse a personas hospitalizadas o pacientes que necesiten oxígeno.

Poco después de confirmar que había dado positivo por covid-19 a principios de octubre, Trump recibió una dosis de 8 gramos del cóctel de anticuerpos de Regeneron, a pesar de que su uso no estaba autorizado por la FDA.

Tras superar la covid-19, el presidente de Estados Unidos afirmó que ese fármaco fue el principal responsable de su mejoría y lo definió no como una “cura”, pese a que no hay evidencia científica que sostenga esa conclusión.

Cuando pidió la autorización de urgencia en octubre, Regeneron aseguró que, una vez que se le concediera, el Gobierno estadounidense se había “comprometido a tener dosis disponibles para los estadounidenses sin coste alguno y será responsable de su distribución”.

La biofarmacéutica indicó, entonces, que disponía de dosis para 50.000 pacientes, pero esperaba tener disponible suficiente para tratar a 300.000 “en unos pocos meses”.

La autorización de urgencia llega el mismo día en el que Estados Unidos ha superado los 12 millones de contagios del nuevo coronavirus y suma ya más de 255.000 muertes, más que ningún otro país en el mundo. EFE

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