Infecciones pulmonares y aumento de riesgo cardiovascular

La neumonía o sepsis que resulta en ingresos hospitalarios se asocia con un aumento de seis veces el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) en el primer año, de acuerdo con la investigación publicada hoy. Por otra parte, en el segundo y tercer años después de una infección, el riesgo de ECV se mantiene más del doble. Mientras que el riesgo disminuye con el tiempo, todavía se eleva por lo menos cinco años después de la infección por casi dos veces. Hallazgos similares fueron observados para la enfermedad cardíaca coronaria y el Ictus y no podían ser explicados por infecciones severas subsecuentes.

Los resultados, que aparecen en la Revista Europea de Cardiología Preventiva, siguen un estudio de 236.739 hombres nacidos entre 1952 y 1956.

Los autores dijeron que los resultados apuntan a una relación causal, ya que el riesgo de ECV es muy alto inmediatamente después de la infección y se reduce con el tiempo. “Nuestros resultados sugieren que hay una ventana de post-infección de riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular.

No estudiamos ninguna intervención que pudiera iniciarse durante este período, pero las terapias preventivas como las estatinas podrían ser investigadas “, dijo Scott Montgomery, director del grupo de epidemiología clínica de la Universidad de Örebro, Suecia.

Células madre para fibrosis pulmonar quística y EPOC

Aumentan las células pulmonares globales más sanas y se reduce la inflamación pulmonar.

Un equipo de científicos de la UNC School of Medicine y la North Carolina State University (NCSU) ha desarrollado un tratamiento de células madre, obtenidas del pulmón, para la fibrosis pulmonar idiopática (IPF, por sus siglas en inglés), enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y la fibrosis quística.

Estas enfermedades del pulmón implican la acumulación de tejido fibroso, similar a una cicatriz, debido a la inflamación pulmonar crónica. A medida que este tejido fibroso reemplaza al tejido pulmonar de trabajo, los pulmones se vuelven menos capaces de transferir oxígeno a la sangre, poniendo en riesgo de muerte prematura al paciente por insuficiencia respiratoria. En el caso del IPF, que se ha relacionado con el tabaquismo, la mayoría de los pacientes viven menos de cinco años después del diagnóstico.

Los dos tratamientos con fármacos aprobados por la Food and Drug Administration (FDA) para el IPF reducen los síntomas pero no detienen el proceso de la enfermedad subyacente. De hecho, actualmente, el único tratamiento eficaz es un trasplante de pulmón, que conlleva un alto riesgo de mortalidad e implica el uso a largo plazo de fármacos inmunosupresores.

Los científicos han estado estudiando la posibilidad alternativa de utilizar células madre para tratar la FPI y otras enfermedades de la fibrosis pulmonar, ya que son capaces de proliferar y reparar lesiones. Algunos tipos de células madre tienen propiedades anti-inflamatorias y anti-fibrosis que las hacen particularmente atractivas para tratamientos potenciales en enfermedades como las fibrosis.

En el estudio, los científicos se han centrado en un conjunto de células madre y células de apoyo que residen en los pulmones y que se puede cultivar a partir de tejido pulmonar biopsiado. Como los científicos informaron en un documento inicial en 2015, estas células tienen “poderosas” propiedades regenerativas cuando se aplicaron a un modelo de ratón de fibrosis pulmonar.

En concreto, el primero de los dos nuevos estudios, publicado en “Respiratory Research”, los investigadores demostraron que podían obtener células esferoides pulmonares de pacientes con enfermedad pulmonar con un procedimiento relativamente no invasivo llamado biopsia transbronquial.

Asimismo, en el segundo estudio, publicado en la revista “Stem Cells Translational Medicine”, indujeron una condición de fibrosis pulmonar en ratas, semejante a la fibrosis pulmonar idiopática que padecen las personas. Posteriormente, inyectaron las nuevas células madre, observando cómo aumentaban las células pulmonares globales más sanas y se reducía la inflamación pulmonar.

La mayoría de los casos de cáncer de vejiga tienen una relación directa con el tabaco

Este tipo de tumor sería una enfermedad rara si la gente no fumara.

La mayoría de las veces se habla de la relación que existe entre el cáncer de pulmón y el tabaco, pero no de la que se da entre este y el cáncer de vejiga en el 90% de los casos diagnosticados, tanto que este tipo de tumor sería una enfermedad rara si la gente no fumara, según la oncóloga médica de MD Anderson Cancer Center Madrid, Pilar López Criado.

Esta relación sucede también con el cáncer de esófago, cabeza y cuello, pues dejar de fumar disminuiría los casos de este tipo de tumores. De hecho, esta sustancia es la causa de hasta 14 tipos de cánceres diferentes en fumadores activos, diez menos que en fumadores pasivos.

En esta línea, la Dra. López ha recordado la importancia de dejar de fumar, ya que “hoy sabemos que dejar este hábito es un factor de buen pronóstico que implica una mejor evolución del cáncer en términos de respuesta y supervivencia”.

Incluso aunque el cáncer ya haya sido diagnosticado, dejar el tabaco es también importante, tanto que los pacientes oncológicos fumadores tienen un perfil genético completamente diferente al de los pacientes oncológicos no fumadores. “Cambia el perfil molecular, lo que tiene un impacto directo en los tratamientos. Por ejemplo, mientras que la inmunoterapia es más eficaz en pacientes fumadores porque son personas con mucha más carga de mutación, los tratamientos dirigidos a una alteración genética determinada son más habituales en pacientes no fumadores”, ha señalado la especialista.

Igualmente, fumar durante el tratamiento oncológico implica “más dificultades” frente a un paciente no fumador, pues este todavía es “más duro”, dado que la tolerancia a fármacos es peor, y son pacientes con una reserva pulmonar disminuida, por lo que no aguantan bien la radioterapia y tienen una incidencia mayor de problemas respiratorios e infecciones.

“Asimismo, se incrementan las complicaciones respiratorias, aumenta la incidencia de problemas en la boca (gingivitis, infecciones, etc.) y, normalmente, empeora también el estado nutricional del paciente”, ha añadido la Dra. López.

A las tres semanas de dejar de fumar la función pulmonar mejora un 30%

A los 15 años de haberlo abandonado el cuerpo estará “tan sano como si nunca lo hubiera hecho”.

A las tres semanas de dejar de fumar la función pulmonar mejora un 30%, según ha asegurado la experta de IMQ Prevención, Esther Enales.

Se trata de un hábito que supone uno de los principales factores de riesgo de enfermedades crónicas como, por ejemplo, pulmonares, cardiovasculares o cáncer. No obstante, y a pesar de su riesgo, el consumo está “muy extendido”, si bien cuando a los 15 años de haberlo abandonado el cuerpo estará “tan sano como si nunca lo hubiera hecho”.

Así, IMQ Prevención ha divulgado un calendario que muestra cómo mejora el organismo, a lo largo del tiempo, una vez que se abandona el hábito tabáquico.

En concreto, a los 20 minutos después de dejar de fumar, la tensión arterial baja hasta valores normales y la frecuencia cardiaca se normaliza; y a las 8 horas, desaparece la nicotina circulante en sangre y los niveles de monóxido de carbono y oxígeno en sangre se normalizan, apareciendo irritabilidad y ansiedad.

Asimismo, pasadas 48 horas se disminuye el riesgo de sufrir un infarto cardiaco y se comienza a notar la diferencia en los sentidos del gusto y el olfato; a las 2 o 3 semanas, mejora la circulación, la función pulmonar aumenta hasta un 30% y se reduce la ansiedad; y al mes o tres meses ya es cuando se empiezan a notar mejorías como la desaparición de la tos, la congestión nasal y la fatiga, al tiempo que disminuyen las infecciones respiratorias.

A los seis meses de apagar el cigarrillo, se experimenta una clara mejoría de la circulación y la función respiratoria, desapareciendo la dependencia psíquica y recuperando la piel su elasticidad y brillo natural; al año se reduce a la mitad el riesgo de padecer una insuficiencia coronaria ya es un 50% inferior que en fumadores; a los cinco años, el riesgo de padecer una enfermedad cardiaca será igual al de un no fumador; y a los 10 o 15 años el riesgo de cáncer de pulmón es similar al de los no fumadores.

La fibrosis pulmonar releva a la EPOC como primera causa de trasplante de pulmón en España

La fibrosis pulmonar ha relevado a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) como primera causa de trasplante de pulmón en España, según ha comentado el neumólogo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV), José Manuel Cifrián Martínez, durante su conferencia ‘EPID y trasplante pulmonar’, impartida en el marco del 50º Congreso de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Atendiendo a las estadísticas de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), 135 de los 307 trasplantes pulmonares que se realizaron en 2016 fueron a pacientes con patología fibrosa pulmonar (44% del total de los trasplantados en 2016).

En concreto, la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), fibrosis de origen desconocido, constituye el grupo más importante de los pacientes afectos de enfermedad pulmonar intersticial difusa (EPID), es una patología grave y en ocasiones rápidamente progresiva, que es también la primera causa de trasplante pulmonar en situación de máxima urgencia, con prioridad nacional, y ha supuesto durante 2016 un 33% de las 46 situaciones de máxima urgencia pulmonar consideradas en España.

Ahora bien, una de las principales preocupaciones de los equipos de trasplante y de la ONT son los enfermos que se encuentran en lista de espera. Y es que, los hospitales españoles registraron 668 enfermos del aparato respiratorio en lista de espera para un trasplante durante 2016, el 38% por EPID y 35% por EPOC.

Además, la mortalidad en lista de espera pulmonar en los últimos años oscila entre el 3-5%, aunque, el experto ha destacado la importancia de que alrededor del 60% de las personas fallecidas que estaban esperando un trasplante eran enfermos de EPID.

Es por ello que se están desarrollando estrategias para incrementar la donación pulmonar, que incluyen entre otras el programa de donación en asistolia, la optimización del mantenimiento del donante pulmonar o la investigación de máquinas de preservación pulmonar ex vivo que permitan la mejor evaluación e incluso la recuperación de la función pulmonar de pulmones donados.

“Es importante desarrollar la investigación en este campo y buscar biomarcadores de fibrosis pulmonar, que correlacionen datos clínicos, radiológicos, funcionales y patológicos, que permitan establecer que EPID va a evolucionar de forma más agresiva, con el objetivo de conseguir un mejor control desde las Unidades de Trasplante”, ha zanjado el experto.

Metástasis sin afectación ganglionar

Una nueva investigación, publicada en la revista Science, ha proporcionado la primera evidencia de  la teoría centenaria de que las metástasis del cáncer se establecen desde el tumor primario hasta los ganglios linfáticos cercanos y luego a otros órganos pueden no aplicarse en todos los casos.

Un estudio realizado por un equipo en el Hospital General de Massachusetts en los EE.UU., mostró que para la mayoría de los pacientes con cáncer colorectal estudiados, las metástasis a distancia se originaron directamente del tumor primario sin involucrar el sistema linfático en el proceso.

Utilizando un método filogenético para reconstruir la relación evolutiva de tumores primarios, metástasis de ganglios linfáticos y metástasis a distancia en 17 pacientes con cáncer colorectal, los autores encontraron que el modelo de progresión secuencial sólo se aplicaba a un tercio de los pacientes. En las otras dos terceras partes, metástasis a distancia y metástasis de ganglios linfáticos se originaron a partir de subclones independientes dentro del tumor primario.

El autor principal, Rakesh Jain dijo que el estudio proporciona la primera evidencia genética directa para explicar porqué la eliminación quirúrgica completa del ganglio linfático no conduce siempre a la supervivencia extendida. Añadió que el ensayo utilizado en el estudio es seguro y eficaz y podría ser utilizado en el ámbito clínico para ayudar a guiar el tratamiento de los pacientes con cáncer metastásico.

 

Diseñan una nueva pastilla para ayudar a los fumadores a dejar el tabaco

Elimina el acetaldehído, un compuesto de los cigarrillos que desempeña un papel clave en la adicción al tabaco.

Investigadores de la compañía finlandesa Biohit Oyj han desarrollado una nueva pastilla para dejar de fumar que contiene el aminoácido L-cisteína y que, según los últimos estudios publicados en la revista “Anticancer Research”, es segura y eficaz para abandonar el tabaquismo.

El aminoácido que contiene elimina el acetaldehído, un compuesto de los cigarrillos que se cree que desempeña un papel clave en la adicción al tabaco mediante la mejora de las respuestas del cerebro a la nicotina.

El equipo de investigación reclutó a cerca de 2.000 fumadores a los que dividió al azar en dos grupos. Mientras unos tuvieron que tomar una pastilla con cada cigarrillo durante seis meses, la otra mitad usaron en su lugar placebo.

Todos completaron un diario digital en el que tenían que precisar cuántos cigarrillos fumaban al día y el tiempo que dedicaban a cada uno.

En total, 753 personas siguieron todas las pautas que establecían los investigadores, mientras que 944 lo hicieron durante la mayor parte del tiempo.

A los seis meses, un total de 331 personas que terminaron el estudio habían dejado de fumar, 181 (18,2%) que tomaron la pastilla con L-cisteína y 150 (15%) que recibieron placebo.

Pero entre los que siguieron rigurosamente todas las instrucciones, 170 (45,3%) de los que usaron este compuesto han dejado de fumar, frente a los 134 (35,4%) del grupo control.

Los cambios en la sensación producida por el tabaco al fumar fueron motivo suficiente para dejar de fumar. Además, sólo un 6% de los fumadores presentaron algún tipo de efecto adverso, sin detallar cuáles.

El investigador Scott Sherman, del NYU Langone Medical Center de Nueva York (Estados Unidos), ha celebrado este “prometedor” avance pero admite que este fármaco aun no está listo para su comercialización indiscriminada, ya que su eficacia aún no ha sido comparada con otros tratamientos de deshabituación tabáquica.

Por su parte, la directora de la Augusta University’s Tobacco Control Initiative en Georgia, Martha Tingen, también ha observado ciertas limitaciones en el estudio, como el hecho de que un tercio de los voluntarios en el estudio no participó finalmente en él. Asimismo, tampoco se hicieron pruebas para constatar que los participantes dejaran realmente de fumar.

El 78% de las bronquiolitis agudas graves en bebés lo causa el virus respiratorio sincitial

La mayoría de los ingresos suele darse en los meses de diciembre y enero.

El 78% de las bronquiolitis agudas (BA) graves en bebés está causado por el virus respiratorio sincitial (VRS), según un estudio realizado en 208 lactantes de 16 hospitales españoles.

Ha coordinado el estudio el Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Puerta del Mar de Cádiz, con el apoyo del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y el Complejo Hospitalario de Pamplona.

Se trata del primer estudio prospectivo multicéntrico desarrollado en España con el objetivo de determinar la epidemiología de los pacientes con bronquiolitis aguda (BA) grave ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos y describir su manejo terapéutico.

El 26,7% de los bebés ingresados en esas UCIP presentaban factores de riesgo de una bronquiolitis aguda grave, siendo ésta la principal causa de ingreso hospitalario en bebés menores de un año, y han explicado que en torno a un 2-5% de estos pacientes suelen requerir un ingreso hospitalario.

Entre los que ingresan, un 3-11% lo hace en Cuidados Intensivos Pediátricos, cifras que se incrementan hasta un 9,4-50% cuando se evalúa dicha afección entre los grupos de riesgo.

La mayoría de estos ingresos suelen darse en los meses de diciembre y enero, época en la que se produce más del 60% de los ingresos totales del año.

La investigación ha identificado que a pesar de que el 26,7% de estos pacientes ingresados en UCIP presentan factores de riesgo de padecer una bronquiolitis aguda, sólo el 5,3% recibieron palivizumab y de ellos solo dos dieron positivos al test de diagnóstico de VRS.

“Éste es un tratamiento para prevenir las infecciones graves por VRS, especialmente indicado para ser administrado en grupos de riesgo como bebés prematuros, los que padecen cardiopatías congénitas, los niños con Síndrome de Down, con fibrosis quística o enfermedades neuromusculares y otras condiciones previas.”, ha explicado el coordinador del estudio, el Dr. José C. Flores-González.

De ese 26,7% con factores de riesgo, un 21% eran bebés prematuros y casi el 4% sufrían enfermedades cardíacas, pertenecientes al grupo de bebés más vulnerables a padecer BA grave por VRS, según el especialista del hospital de Cádiz.

El estudio también ha permitido conocer los datos relacionados con los tratamientos que estos pacientes necesitaron, como la intubación endotraqueal en el 24,4% de los casos y la administración de antibióticos en más de un 56% de los pacientes, cuya media de edad es de un mes de vida.

En adultos y en la mayoría de la población infantil, la bronquiolitis causada por VRS se presenta como un catarro y tiene un carácter leve, pero en un pequeño porcentaje de los lactantes puede evolucionar a síntomas más graves como respiración rápida con sibilancias, disminución del apetito y rechazo a las tomas, tos grave y persistente, aumento de la frecuencia cardiaca, deshidratación e incluso somnolencia.

El VRS se transmite por saliva y mocos (al toser o estornudar), por manos, objetos y superficies previamente en contacto con él, y tiene su máximo periodo de contagiosidad en la fase de catarro previo a la bronquiolitis, lo que hace que se convierta anualmente en una epidemia a pesar de las medidas preventivas, como el lavado de manos.

Expertos aclaran que fumar porros “no tiene nada que ver” con el cannabis terapéutico

La administración fumada de cannabis es la forma más nociva de consumo.

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha reunido a más de un centenar de expertos para dejar claro a la sociedad española que fumar porros “no tiene nada que ver” con el cannabis terapéutico, una “confusión” a la que atribuyen la baja percepción de riesgo del consumo de esta sustancia.

La iniciativa forma parte del proyecto ‘Evict’ (evidencia cannabis-tabaco), financiado por el Plan Nacional sobre Drogas, con el que pretenden alertan de que la administración fumada de cannabis es la forma más nociva de consumo y, a diferencia de otras vías, no tiene nada de terapéutica.

La mezcla de ambas sustancias es generalizada en España y, de hecho, un reciente estudio internacional apunta a que con más de un 80% de usuarios duales es el país donde más se mezclan ambas sustancias.

Y según ha reconocido la vicepresidenta del CNPT, Adelaida Lozano, “es en los adolescentes donde hay que centrar el esfuerzo para acabar con los falsos mitos asociados al consumo dual de ambas sustancias”.

“El eslogan de ‘cannabis mortalidad cero’ es repetido por una industria cannábica en expansión y sin regulación legal y esta falacia acaba calando en la sociedad”, ha añadido Joseba Zabala, integrante de este grupo de estudio.

La velocidad de absorción del tetrahidrocannabinol o THC (principal componente psicotrópico del cannabis por la vía fumada pulmonar), la combustión, el vehículo del humo y el hecho de mezclarlo con tabaco industrial convierten al porro en la forma más habitual, más rápida pero también más dañina de acceso al cannabis.

A nivel farmacológico, el consumo conjunto de cannabis y tabaco aumenta la probabilidad de desarrollar adicción y dependencia y una menor probabilidad de abstinencia a largo plazo que el uso por separado. La adicción al tabaco es el efecto no deseado más frecuente que afecta a las personas consumidoras de cannabis.

“Tanto la nicotina como el THC producen multitud de interacciones farmacológicas sobre el sistema nervioso central, aparato cardiovascular, respiratorio, digestivo e incluso endocrino que estamos tratando de identificar”, ha apuntado la psicóloga Ana Esteban, que también ha reconocido que el consumo tabaco y cannabis vía fumada pulmonar hace que ambas sustancias compartan la misma patología bronco pulmonar incluido la bronquitis crónica y el cáncer de pulmón”.

Así las cosas, el criterio de este colectivo de expertos es que transmitir a personas enfermas la idea de que los porros les van a curar, sería “un fraude sanitario y humano”, puesto que “el cannabis, como cualquier droga, tiene su propia carga de enfermedad y de muerte que se dispara por el hecho de fumarla con tabaco”.

A vueltas con la clasificación de la EPOC

Esta enfermedad se caracteriza mejor por un espectro continuo de manifestaciones que pueden coexistir en la misma persona.

Un gran estudio con múltiples cohortes cuestiona la clasificación de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en subgrupos definidos y excluyentes entre sí, teniendo en cuenta que esta enfermedad se caracteriza mejor por un espectro continuo de manifestaciones que pueden coexistir en la misma persona.

La investigación, liderada por ISGlobal y publicada en la revista “Thorax”, afirma que la EPOC es una enfermedad heterogénea y existe poco consenso sobre la existencia y definición de subtipos diferentes de la enfermedad.

Varios grupos han intentado usar algoritmos para agrupar casos en grupos más homogéneos según una serie de parámetros clínicos, y la reproducibilidad de dicha clasificación ha sido relativamente baja, lo cual cuestiona que este tipo de investigación pueda aplicarse al manejo clínico de la enfermedad a corto plazo.

El objetivo de este estudio, el mayor realizado a la fecha, fue determinar si los subtipos de EPOC son reproducibles en diferentes poblaciones de pacientes, y para ello se analizaron más de 17.000 personas con EPOC, usando el mismo algoritmo y las mismas características clínicas para las diferentes cohortes.

“Esto quiere decir que la heterogeneidad fenotípica de la EPOC se explica mejor si se toman en cuenta las manifestaciones individuales que si intentamos clasificar a los pacientes en grupos bien definidos”, ha explicado la coordinadora del estudio, Judith Garcia-Aymerich.

“Nuestros resultados ponen en duda que los estudios individuales que clasifican la enfermedad en subgrupos definidos puedan interpretarse de manera inmediata en términos de diferentes causas y tratamientos para cada subgrupo”, ha añadido.