La FDA aprueba atezolizumab como terapia de primera línea para determinados pacientes con cáncer de pulmón

La FDA de Estados Unidos ha aprobado atezolizumab (Tecentriq) como tratamiento de primera línea para adultos con cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) metastásico, cuyos tumores tienen una alta expresión PD-L1, según lo determinado por un test aprobado por la FDA, sin aberraciones tumorales genómicas en EGFR o ALK. “Estamos muy satisfechos de ofrecer a las personas con ciertos tipos de cáncer de pulmón una nueva opción sin quimioterapia que puede ayudar a prolongar su supervivencia y administrarse en un horario de dosificación flexible, incluyendo la posibilidad de una infusión de Tecentriq una vez al mes. Hoy se cumple la quinta aprobación que recibe esta terapia en cáncer de pulmón, prueba del compromiso que mantenemos para proporcionar una opción de tratamiento eficaz y personalizada para cada persona diagnosticada con esta enfermedad”, ha declarado el jefe médico y responsable de Desarrollo Global de Productos de Roche, Levi Garraway.

Esta aprobación está avalada por un análisis provisional del estudio fase 3 IMpower110, que mostró que la monoterapia con atezolizumab mejoró la supervivencia global en 7,1 meses en comparación con la quimioterapia en personas con expresión elevada de PD-L1. La seguridad de atezolizumab fue consistente con su perfil ya conocido y no se identificaron nuevos signos de seguridad.

Aumenta el uso de los inhaladores durante la pandemia del coronavirus

El uso diario de los medicamentos inhalados entre los estadounidenses con asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) ha aumentado durante la pandemia del coronavirus, muestra un estudio reciente.

Los investigadores analizaron los datos sobre el uso de los inhaladores de control de casi 7,600 pacientes que utilizan Propeller Health, que usa monitores electrónicos de los medicamentos para rastrear el uso de los inhaladores y alertar a los pacientes cuando se saltan dosis.

Entre los siete primeros días de enero de 2020 y los siete últimos días de marzo, la media de uso diario de inhaladores de control aumentó en un 14.5 por ciento.

En la última semana de marzo, más de un 53 por ciento de los pacientes tenían un cumplimiento del medicamento de control diario de un 75 por ciento o más, un aumento del 14.9 por ciento respecto a los primeros siete días de enero, según el estudio, que se publicó el 4 de mayo en la revista The Journal of Allergy and Clinical Immunology: In Practice.

“Nos anima ver el aumento en el cumplimiento de los pacientes con sus medicamentos para el asma y la EPOC, que es esencial para evitar los síntomas y mantener a los pacientes fuera del hospital durante esta pandemia”, comentó la primera autora, Leanne Kaye, que era gerente sénior de investigación de Propeller Health cuando se realizó el estudio.

Los aumentos en el cumplimiento con el medicamento de control diario se observaron en todos los grupos de edad, y los pacientes mayores mostraron un mayor cumplimiento general a principios del estudio. No hubo diferencias estadísticas significativas en el uso de medicamento mejorado entre los pacientes con asma y con EPOC.

“Esta investigación ofrece un mayor respaldo a la idea de que las herramientas de salud digitales pueden mejorar el cumplimiento y ofrecer información sobre el bienestar de los pacientes entre las visitas al consultorio”, comentó Kaye en un comunicado de prensa de la revista.

La mejora en el uso del medicamento de control observada en el estudio podría deberse a las directrices de la pandemia del coronavirus sobre el uso de los medicamentos, además de que los pacientes deseen mantener sus enfermedades respiratorias bajo control durante esta pandemia, según los investigadores.

Los medicamentos diarios de control son esenciales para los pacientes con asma, EPOC y otras afecciones respiratorias crónicas, sobre todo durante la pandemia de COVID-19, anotaron los autores.

Controlar esas enfermedades respiratorias mediante el uso adecuado de medicamentos puede mejorar los resultados y reducir los problemas que requieren una atención médica, que podría exponer accidentalmente a un paciente a la COVID-19, explicaron.

Recomendaciones para personas con EPOC durante la crisis del coronavirus

En medio de la crisis global que ha supuesto la irrupción de la infección por coronavirus (SARS-CoV-2) la protección de los grupos de riesgo ha sido y es una de las principales prioridades del Servicio Nacional de la Salud (SNS).

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica también conocida como epoc, es una patología que causa limitaciones en la capacidad respiratoria y suele manifestarse en forma de tos, ahogo, fatiga o producción de mucosidad. Una dificultad para respirar que produce, además, opresión en el pecho y sensación de agotamiento permanente. Por ello, las personas con epoc se integran en uno de los colectivos más vulnerables frente a la Covid-19.

Los principales factores externos que desencadenan la epoc son la exposición al humo del tabaco y otras sustancias tóxicas o la contaminación atmosférica. Uno de los principales problemáticas que supone la epoc es por un lado, el infradiagnóstico de la enfermedad (74,7% según el informe EPISCAN II) y, por otro, la falta de adherencia al tratamiento por parte de los afectados (hasta el 50%) debido a la complicación de la medicación inhalada.

Tal y como manifiesta el doctor Bernardino Alcázar, neumólogo del Hospital de Alta Resolución de Loja ,Granada, el virus ejerce un mayor efecto en este grupo de pacientes , pues son más vulnerables a la afectación pulmonar y presentan mayor probabilidad de ingreso en la UCI y un mayor riego de mortalidad.

Por lo tanto, las personas con epoc deben tener especial cautela y hacer caso de las medidas de prevención facilitadas por las autoridades sanitarias y además, tener en cuenta las siguientes medidas:

  • Seguir estrictamente con las pautas de su médico y seguir tomando la medicación.
  • Hacer ejercicio físico en casa diariamente, siguiendo las recomendaciones de su médico:
    • 30 minutos de bicicleta estática (en caso de tenerlas).
    • Subir y bajar escaleras (en caso de tenerlas en casa).
    • Realizar ejercicios de brazos y piernas con pesas caseras (llenar de agua una   botella de litro de agua y realizar repeticiones.
    • Caminar por la casa tanto como sea posible.
  • Seguir una dieta equilibrada evitando el exceso de grasas y azúcares.
  • No utilizar mascarillas salvo en casos de positivos por covid-19.

En la consulta del Dr. Dámaso Escribano se siguen pacientes con EPOC , se tratan episodios de agudizaciones de la enfermedad, se actualizan tratamientos, se indican prevencion de posibles infecciones por virus etc. Solicite CONSULTA

5 de mayo: Día Mundial del Asma

En España fallecen cada año 1.000 personas a causa del asma, superando en ocasiones la cifra de muertes por accidentes de tráfico, según ha avisado el presidente del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Javier Domínguez, con motivo de la celebración, este martes, del Día Mundial del Asma.

No existe un único motivo que explique las muertes por asma, ya que pueden ser fruto de muchos factores, si bien el control inadecuado de la enfermedad es uno de los más importantes y determinantes. “A este mal control puede llegarse por varias causas, aunque el infratratamiento sigue siendo muy frecuente. Es necesario insistir en su riesgo incluso vital, que además es evitable en la mayoría de los casos con el tratamiento y el seguimiento apropiado”, ha subrayado el citado especialista.

Asimismo ha explicado que si un paciente no diagnosticado correctamente de asma lleva un tratamiento inadecuado, tiene más posibilidades de sufrir exacerbaciones o crisis. En este sentido, ocurre lo mismo con los asmáticos alérgicos que no llevan un seguimiento regular, que por diferentes causas no realizan de forma apropiada la terapia o simplemente que no conocen a qué sustancia son alérgicos.

Según la SEAIC, el asma es una enfermedad crónica que ha ido incrementando su incidencia en las últimas décadas, y en la mitad de los casos aparece como respuesta a determinados estímulos que producen alergia: polen, ácaros del polvo, epitelios de animales o ciertos alimentos.

Los estudios realizados en España muestran que entre un 3 y un 7% de la población tiene asma. Asimismo, Domínguez destaca que el asma es la enfermedad crónica más común de la infancia, puesto que afecta al 10-12% de los niños y su incidencia está aumentando. De acuerdo con el estudio Alergológica 2015, la enfermedad supone el 32% de las primeras consultas de los menores de 14 años en los Servicios de Alergología.

Por su parte, la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) ha recomendado que los niños con asma no interrumpan su tratamiento con corticoides inhalados durante la pandemia de COVID-19.

Si se suspende el uso de estos fármacos, se puede contribuir a un empeoramiento, lo que puede generar graves consecuencias, entre ellas una crisis de broncoespasmo que necesite de atención hospitalaria e incluso ingreso.

Según el informe “Manejo de alergias e inmunodeficiencias infantiles durante la pandemia de COVID19”, elaborado por la Sección de Pediatría de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), y que ha contado con la participación de la vicepresidenta de SEICAP, Montserrat Álvaro, los niños tienen unos fenotipos de asma distintos a los adultos y el uso de tratamientos con corticoesteroides inhalados en menores con asma no representa un mayor riesgo de infecciones pulmonares o sistémicas, por lo que es poco probable que su uso regular aumente el riesgo de adquirir la infección por COVID-19 o su gravedad.

Precisamente, en este trabajo se incluyen las recomendaciones de la Iniciativa Global para el Asma (GINA) y la Sociedad Británica Torácica (BTS) de no suspender los corticosteroides orales en el tratamiento del asma si el paciente ya está tomando estos medicamentos para controlar su enfermedad, y no evitar la administración oral de esteroides en caso de crisis, incluso si se debe a COVID-19.

Por otro lado, aunque por las características de su enfermedad los niños con asma constituyen uno de los grupos de riesgo de COVID-19, debido a su mayor predisposición a las infecciones respiratorias, los datos reflejan bajas tasas de asmáticos en enfermos.

“La información que manejamos hasta la fecha con datos de patologías previas en pacientes con COVID-19 no permite evidenciar que afecte de forma significativa a las personas con asma. Además, por lo general, esta enfermedad no está afectando de forma especial a los niños”, subrayan los especialistas.

En todo caso, además de seguir con el tratamiento pautado por el pediatra alergólogo, se destaca la importancia de utilizar de forma correcta los inhaladores con cámara espaciadora, y, como en todos los casos, mantener la distancia social, lavar de forma frecuente y correcta las manos, evitar su contacto con personas enfermas y no exponerse al humo del tabaco en los hogares.

“Además, se deben extremar las precauciones en estos días, ya que, al estar más horas dentro de casa, en posible contacto con ácaros, los pacientes alérgicos pueden tener más síntomas. Por otro lado, al empezar a salir a la calle, los niños se expondrán a la habitual polinización de las plantas”, indica la sociedad científica.

En nuestra consulta seguimos pacientes con asma bronquial . Si lo precisa solicite consulta día y hora

Tratamiento del cáncer de pulmón durante la pandemia del covid 19

La mortalidad por COVID-19 para pacientes con cáncer es alta, con un 19,4% y peor para aquellos con cáncer de pulmón. Los oncólogos suizos e italianos han desarrollado una herramienta de riesgo/ beneficio para informar el tratamiento del cáncer de pulmón. En general, los regímenes con un beneficio de supervivencia deben priorizarse, además:

Los pacientes con cáncer con contactos positivos para COVID-19 se deben analizar antes y durante el tratamiento. Si los pacientes dan positivo pero son asintomáticos, retrasar el tratamiento 28 días; en caso de COVID-19, obtenga 2 pruebas negativas en un intervalo de una semana antes de reiniciar el tratamiento. Para el tratamiento adyuvante, si el beneficio de supervivencia es modesto, el riesgo: el beneficio puede no favorecer el tratamiento.  La quimioterapia neoadyuvante podría ayudar a retrasar la cirugía.

La radioterapia simultánea o secuencial debe reservarse para pacientes con función respiratoria adecuada. La radioterapia estereotáxica corporal fuera del pulmón debe realizarse si no requiere múltiples visitas al hospital. El tratamiento del pulmón debe limitarse a casos con compresión o sangrado.

Evalúe cuidadosamente los tratamientos paliativos que tienen menos probabilidades de mejorar la supervivencia general o la calidad de vida.

Reduzca las visitas al hospital a través de regímenes orales con intervalos más largos (como inhibidores del punto de control inmunitario), regímenes de quimioterapia más cortos, retención de quimioterapia de mantenimiento o fuertes medidas de prevención de neutropenia. Los oncólogos tienen que adaptarse durante esta pandemia y equilibrar el riesgo versus los beneficios de “primum non nocere”.

 

La EPOC comporta un mayor riesgo de cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado, según una investigación publicada en Thorax. El estudio indica que el riesgo es similar al de los fumadores sin enfermedad pulmonar crónica.

La EPOC es un término general para afecciones respiratorias que estrechan las vías respiratorias, como bronquitis y enfisema y fumar es el principal factor de riesgo, que en sí mismo está asociado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Pero hasta el 39% de las personas que desarrollan EPOC nunca han fumado, y no está claro cuál es su riesgo de cáncer de pulmón, porque la mayoría de los estudios que analizan esto han incluido muy pocos participantes.

Para explorar esto más a fondo, investigadores del Centro de Epidemiología Clínica, del Centro Médico Samsung, en Seúl (Corea del Sur), se basaron en datos del estudio de cohorte de muestra nacional del Servicio Nacional de Seguro de Salud (NHIS), que incluyó una muestra representativa de ciudadanos coreanos.

Para los propósitos del presente estudio, los investigadores incluyeron 338.548 personas, (146.996 hombres y 191.552 mujeres) entre las edades de 40 y 84, sin antecedentes de cáncer de pulmón, que habían tenido al menos un control de salud proporcio

Se realizó un seguimiento de su salud durante un promedio de 7 años, según el tratamiento hospitalario y ambulatorio y las recetas emitidas. Durante este período, 1.834 participantes desarrollaron cáncer de pulmón. En 290 casos la persona tenía EPOC, pero en 1.544 casos no.

Entre los fumadores actuales y anteriores, los que no tenían EPOC presentaban el doble de probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón, mientras que los que tenían EPOC tenían 6 veces más probabilidades de hacerlo, en comparación con las personas que nunca habían fumado y que no tenían EPOC.

Pero después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, entre los que nunca habían fumado, las personas con EPOC tenían más de 2,5 veces más probabi

lidades de desarrollar cáncer de pulmón que aquellas sin EPOC, según el análisis de datos.

Además, el riesgo de cáncer de pulmón en las personas con EPOC, pero que nunca habían fu

mado, estaba a la par con el de los fumadores sin EPOC, indican los hallazgos.

“Dado que la función pulmonar deficiente en la EPOC es a menudo una barrera para el tratamiento óptimo del cáncer de pulmón debido al mayor riesgo de morbilidades relacionadas con el tratamiento, nuestro estudio sugiere que la detección temprana del cáncer de pulmón en pacientes con EPOC puede reducir el riesgo de complicaciones del tratamiento”, escriben los investigadores.

Los autores sugieren que sus hallazgos indican que la EPOC es un fuerte factor de riesgo independiente para el cáncer de pulmón. “Los estudios futuros deberían evaluar si los pacientes con EPOC son candidatos para el cribado del cáncer de pulmón, independientemente del estado de fumar”, concluyen.

Uso de corticoides sistémicos en excacerbaciones de la EPOC

Los resultados de un gran metanálisis respaldan el uso de antibióticos sistémicos o corticosteroides sistémicos para tratar las exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Los investigadores examinaron datos de 68 ensayos aleatorios que examinaron la efectividad de las intervenciones farmacológicas para las exacerbaciones de la EPOC en casi 11.000 adultos.

  • Los antibióticos sistémicos se asociaron con una mayor probabilidad de resolución de la exacerbación al final del tratamiento y menos fracaso del tratamiento, en comparación con placebo o ningún antibiótico sistémico.
  • Los corticosteroides sistémicos también se asociaron con menos fracaso del tratamiento en relación con placebo o sin corticosteroides sistémicos.

Estos hallazgos son válidos independientemente de la gravedad de la exacerbación.

La evidencia de otras intervenciones, como aminofilinas, sulfato de magnesio, agentes antiinflamatorios, corticosteroides inhalados y broncodilatadores de acción corta, fue insuficiente.


Resumen

Antecedentes:

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se caracteriza por exacerbaciones frecuentes.

Propósito:

Evaluar la efectividad comparativa y los eventos adversos (EA) de las intervenciones farmacológicas para adultos con exacerbación de la EPOC.

Fuentes de datos:

Búsquedas en inglés de varias fuentes bibliográficas desde el inicio de la base de datos hasta el 2 de enero de 2019.

Selección de estudios:

68 ensayos controlados aleatorios que incluyeron adultos con exacerbación de EPOC tratados en entornos ambulatorios o ambulatorios que no sean cuidados intensivos y compararon terapias farmacológicas con placebo, “atención habitual” u otras intervenciones farmacológicas.

Extracción de datos:

Dos revisores extrajeron de forma independiente los datos y calificaron la calidad de los estudios y la solidez de la evidencia (SOE).

Síntesis de datos:

En comparación con el placebo o el tratamiento sin antibióticos, los antibióticos administrados durante 3 a 14 días se asociaron con una mayor resolución de exacerbación al final de la intervención (odds ratio [OR], 2,03 [IC 95%, 1,47 a 2,80]; SOE moderado) y menos fracaso del tratamiento al final de la intervención (OR, 0,54 [IC: 0,34 a 0,86]; SOE moderado), independiente de la gravedad de las exacerbaciones en pacientes ambulatorios y hospitalizados.

En comparación con el placebo en pacientes externos e internos, los corticosteroides sistémicos administrados durante 9 a 56 días se asociaron con menos fracaso del tratamiento al final de la intervención (OR, 0.01 [IC, 0.00 a 0.13]; bajo SOE) pero también con un número más alto de EA totales y relacionados con el sistema endocrino.

En comparación con el placebo o la atención habitual en pacientes hospitalizados, otras intervenciones farmacológicas (aminofilinas, sulfato de magnesio, agentes antiinflamatorios, corticosteroides inhalados y broncodilatadores de acción corta) tuvieron evidencia insuficiente, mostrando efectos no concluyentes o no concluyentes (con la excepción de la erdosteína mucolítica ) o mejora solo en la función pulmonar.

Limitación:

Escasa evidencia de muchas intervenciones; varios estudios tenían un riesgo de sesgo poco claro o alto y un informe inadecuado de los EA.

Conclusión:

Los antibióticos y los corticosteroides sistémicos reducen el fracaso del tratamiento en adultos con exacerbación leve a severa de EPOC.

Factores de riesgo de progresión de la neumonía en COVID-19

Desde principios de diciembre de 2019, la nueva enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19) ha causado una epidemia de neumonía en Wuhan, provincia de Hubei en China.

Este estudio tiene como objetivo investigar los factores que afectan la progresión de la neumonía en pacientes con COVID-19. Los resultados asociados se utilizarán para evaluar el pronóstico y para encontrar los regímenes de tratamiento óptimos para la neumonía por COVID-19.

Métodos:

  • Los pacientes con resultados positivos para COVID-19 basados ??en la detección de ácido nucleico se incluyeron en este estudio.
  • Los pacientes fueron ingresados ??en 3 hospitales terciarios en Wuhan entre el 30 de diciembre de 2019 y el 15 de enero de 2020.
  • Se recopilaron datos individuales, índices de laboratorio, características de imágenes y datos clínicos, y se realizó un análisis estadístico.
  • Según los resultados de la tipificación clínica, los pacientes se dividieron en un grupo de progresión o un grupo de mejora / estabilización.
  • Las variables continuas se analizaron utilizando muestras independientes de la prueba t o la prueba U de Mann-Whitney.
  • Las variables categóricas se analizaron mediante la prueba de Chi-cuadrado o la prueba exacta de Fisher.
  • El análisis de regresión logística se realizó para explorar los factores de riesgo para la progresión de la enfermedad.

Resultados:

  • Setenta y ocho pacientes con neumonía inducida por COVID-19 cumplieron los criterios de inclusión y fueron incluidos en este estudio.
  • La evaluación de la eficacia a las 2 semanas después de la hospitalización indicó que 11 pacientes (14,1%) se habían deteriorado y 67 pacientes (85,9%) habían mejorado / estabilizado.
  • Los pacientes en el grupo de progresión eran significativamente mayores que los del grupo de mejora / estabilización de la enfermedad (66 [51, 70] vs. 37 [32, 41] años, U = 4.932, P = 0.001).
  • El grupo de progresión tuvo una proporción significativamente mayor de pacientes con antecedentes de tabaquismo que el grupo de mejora / estabilización (27.3% vs. 3.0%, χ2 = 9.291, P = 0.018).
  • Para todos los 78 pacientes, la fiebre fue el síntoma inicial más común, y la temperatura corporal máxima al ingreso fue significativamente mayor en el grupo de progresión que en el grupo de mejora / estabilización (38,2 [37,8, 38,6] frente a 37,5 [37,0, 38,4] ° C, U = 2.057, P = 0.027).
  • Además, la proporción de pacientes con insuficiencia respiratoria (54.5% vs. 20.9%, χ2 = 5.611, P = 0.028) y frecuencia respiratoria (34 [18, 48] vs. 24 [16, 60] respiraciones / min, U = 4.030 , P = 0.004) fueron significativamente mayores en el grupo de progresión que en el grupo de mejora / estabilización.
  • La proteína C reactiva fue significativamente elevada en el grupo de progresión en comparación con el grupo de mejora / estabilización (38.9 [14.3, 64.8] vs. 10.6 [1.9, 33.1] mg / L, U = 1.315, P = 0.024).
  • La albúmina fue significativamente menor en el grupo de progresión que en el grupo de mejora / estabilización (36.62 ± 6.60 vs. 41.27 ± 4.55 g / L, U = 2.843, P = 0.006).
  • Los pacientes en el grupo de progresión tenían más probabilidades de recibir soporte respiratorio de alto nivel que en el grupo de mejora / estabilización (χ2 = 16.01, P = 0.001).
  • El análisis logístico multivariado indicó que la edad (odds ratio [OR], 8.546; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1.628–44.864; P = 0.011), antecedentes de tabaquismo (OR, 14.285; IC del 95%: 1.577–25.000; P = 0.018), temperatura corporal máxima al ingreso (OR, 8.999; IC 95%: 1.036–78.147, P = 0.046), insuficiencia respiratoria (OR, 8.772, IC 95%: 1.942–40.000; P = 0.016), albúmina (OR, 7.353, IC 95%: 1.098–50.000; P = 0.003) y proteína C reactiva (OR, 10.530; IC 95%: 1.224-34.701, P = 0.028) fueron factores de riesgo para la progresión de la enfermedad.
Conclusiones:

  • Se identificaron varios factores que condujeron a la progresión de la neumonía por COVID-19, incluida la edad, antecedentes de tabaquismo, temperatura corporal máxima al ingreso, insuficiencia respiratoria, albúmina, proteína C reactiva.
  • Estos resultados se pueden usar para mejorar aún más la capacidad de manejo de la neumonía por COVID-19.

El cigarrillo electrónico, una lotería para la salud

La industria del tabaco es cautelosa cuando habla de los cigarrillos electrónicos. Aunque impulsa su uso como más seguro que el de los cigarrillos de combustión, cuando se refiere a su menor riesgo suele añadir la palabra “potencial”. Porque no sabe a ciencia cierta si realmente es un mal menor a largo plazo. Nadie lo sabe. La última gran revisión de la literatura científica al respecto se ha publicado esta semana en The British Medical Journal (BMJ) y la conclusión es que, con el conocimiento actual, no es posible determinar si son menos dañinos que los cigarros normales.

A algunos médicos la historia del cigarrillo electrónico les recuerda a lo que sucedió con los de combustión en los años cincuenta y sesenta del siglo XX. Se empezó a ver daños que fueron sistemáticamente negados y minimizados por la industria hasta que la evidencia fue tan contundente que no hubo forma de disimularlos. “Los perjuicios del tabaco no suelen aparecer hasta unos 20 años después de comenzar a fumar. Apenas llevamos 10 de uso de este nuevo método, así que no sabemos con qué nos encontraremos”, asegura Robert Tarran, uno de los autores del estudio, en una entrevista telefónica.

Como dice el análisis, el cigarro electrónico tiene similitudes y diferencias con el tradicional. Aunque comparten algunas sustancias, otras son diferentes y el método de inhalación cambia, con lo que los perjuicios pueden ser distintos. Sus defensores argumentan que tienen un 95% menos de tóxicos y que puede ser un buen método para dejar de fumar. Sus detractores, que en la comunidad científica y médica son gran mayoría, recelan. “En todo caso sería fumar de forma distinta, no dejarlo. Posiblemente sean más seguros, pero es como decir que tirarse de un cuarto piso es menos peligroso que de un octavo. Es cierto, pero conviene no tirarse de ninguno”, reflexiona Roi Cal, farmacéutico especialista en tabaco y vicepresidente de la asociación Farmaciencia.

En España algo más de medio millón de personas usan esta nueva forma de fumar, según la Asociación de Promotores y Empresarios del Vapeo. De acuerdo con su último informe, desde 2014 el sector viene creciendo a un ritmo de un 25% anual y factura más de 88 millones de euros.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) es contundente. En un informe de 2013 ya advirtieron de que el cigarro electrónico no es seguro ni eficaz para dejar de fumar. Y en 2019 han revisado la evidencia para llegar a las mismas conclusiones. “En el vapor se han descrito sustancias que tienen capacidad de producir cáncer, que facilitan la infección del pulmón por gérmenes como el neumococo y es capaz de producir adicción. No ha pasado el tiempo suficiente para conocer daños a largo plazo, pero no va a ser banal”, asegura su presidente, Carlos Jiménez.

Pero no hay que esperar mucho para ver daños. Jiménez pone como ejemplo la oleada de más de 1.000 casos de afecciones pulmonares en Estados Unidos como consecuencia del cigarro electrónico, de los cuales un 34% ha requerido atención en UCI. Los científicos que investigan este brote todavía no saben exactamente qué sustancia es la responsable de los casos.

Determinar los daños que pueden sufrir estos consumidores no solo requerirá tiempo. También será metodológicamente complicado. Como señala Esteve Fernández, director de la Unitat de Control del Tabac de l’Institut Català d’Oncologia (ICO), dos tercios de los que vapean también fuman cigarros de combustión, así que si en algún momento se detectan enfermedades en estos sujetos será difícil saber cuál es el culpable. Según el análisis de BMJ estas personas reciben incluso más sustancias tóxicas que los que solo están expuestos a una de las dos modalidades. Porque a las del cigarro tradicional se suman otros metales pesados que no están presentes en el primero.

“Estamos atentos a las enfermedades que presentan los fumadores, pero quienes usan los nuevos dispositivos probablemente desarrollarán otras distintas que no conocemos todavía”, reflexiona. Para detectar y analizar esas nuevas dolencias hará falta tiempo. De momento, insisten los investigadores, solo podemos decir que no sabemos lo que sucederá.

En la Consulta del Dr. Dámaso Escribano se llevan a cabo programas de deshabituación tabaquica. Solicite consulta