EPOC y ASMA parecidos y diferencias 1º Parte

EPOC y Asma son enfermedades muy prevalentes, en la práctica los médicos decimos que solemos diferenciarlas bien, incluso facilmente, existen multitud de publicaciones que se han preocupado de este tema, lo cierto es que ningún hecho por sí mismo puede diferenciarlas, se añade que entre los pacientes diagnosticados de EPOC existen diversos fenotipos o subclases y uno de ellos es el EPOC con Asma

En sus formas extremas ambas entidades tanto en su fisiopatologia o mecanismo de produccion e incluso en sus presentaciones son diferentes. Síntomas que parecen especificos como la disnea sibilante se puede encontrar en pacientes con EPOC , estudios como el EUROSCOP mostraron que muchos pacientes con EPOC tienen ” wheeze” el hecho de ser fumador es un  requisito para el desarrollo de EPOC, pero muchs individuos con asma son fumadores y algunos acaban desarrollando obstruccion irreversible de la via aérea, además muchos pacientes con EPOC tienen hiperreactividad bronquial.

Está bien establecido que en el asma existe una inflamación de la pared de la via aérea, esto junto con el remodelado son el mecanismo que explica la hiperreactividad bronquial, caracteristica que en la EPOC está asociada a la pérdida de elasticidad de retroceso ” elastic recoil” del tejido pulmonar y del diámetro de la via aérea

Una observación de interés es que los corticoides inhalados mejoran la respuesta a la metacolina en asmáticos como prueba de hiperrespuesta, no asi en pacientes con EPOC.

Tambien se ha demostrado que la naturaleza de la inflamacion puede tener similitudes como la presencia de eosinófilos durante las exacerbaciones, lo cual no necesariamente refleja la misma causa , por la no igual respuesta a la terapéutica.

 

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¿Qué es asma?. informa la SEPAR

El asma es una inflamación de los bronquios que hace que éstos se obstruyan y por lo tanto dificulta el paso del aire necesario para respirar.

Esta obstrucción puede ser mayor o menor en función de una gran variedad de estímulos ambientales. Por eso, los enfermos de asma pueden ver variar el grado de su enfermedad de un día para otro o incluso a lo largo de un mismo día.

El asma puede aparecer en la infancia, permanecer largos años en silencio y, coincidiendo con algún factor desencadenante, volver a dar síntomas.
Los factores que pueden desencadenar o empeorar el asma son:
  • La Inhalación de sustancias alérgicas como polen, ácaros del polvo, hongos, pelos de animales (sobre todo gato y perro).
  • Medicamentos como la aspirina y sus derivados antiinflamatorios.
  • Sustancias irritantes como el humo del tabaco, la polución ambiental, productos de limpieza, lacas…

¿Se puede curar el asma?

El asma es una enfermedad crónica que no tiene curación, pero sí tratamientos que permiten al paciente recuperar su calidad de vida.
El objetivo del tratamiento es conseguir el control de la enfermedad evitando los síntomas y las crisis en el menor tiempo posible, con los menores efectos secundarios y con la menor dosis de medicación.
Existen dos grandes grupos de medicamentos para el asma:
  • Antiinflamatorios: Son los más importantes, su función es eliminar o reducir la inflamación de los bronquios. Los más utilizados son los corticoides.
  • Broncodilatadores: Actúan dilatando y abriendo el bronquio. Los de acción corta se usan como medicación de alivio y los de acción prolongada se utilizan de forma pautada junto con los corticoides.
También es importante evitar el contacto con los alérgenos desencadenantes del asma con medidas tan sencillas como usar fundas antiácaros, reducir la humedad, retirar alfombras y moquetas, evitar peluches y libros en el dormitorio…
¿Cómo saber si tengo asma?
Debido a la inflamación de los bronquios se produce un moco viscoso y espeso que se expectora con dificultad. Al mismo tiempo, la obstrucción de los bronquios hace que el aire quede atrapado en los pulmones y se produzca una sensación de ahogo característica. También, el aumento de sensibilidad del epitelio bronquial, que llamamos hiperreactividad, hace que con un poco de ejercicio, aire frío, algunos olores o con las infecciones (víricas o bacterianas), se cierren los bronquios y aparezcan las sibilancias (pitos en el pecho).
Otros síntomas son la tos persistente, frecuentemente seca, irritativa y normalmente de noche, y las molestias nasales como picor, estornudos, taponamiento, etc.
¿Cómo se diagnostica el asma?
La prueba más común y fiable para el diagnóstico de asma es la espirometría que mide la capacidad pulmonar mediante el volumen de aire de una espiración. Si existe obstrucción de los bronquios, la espirometría la constata y determina su intensidad.
Otra prueba complementaria es la medición de la variabilidad del flujo máximo. Se trata de medir cada día la capacidad pulmonar del paciente y estudiar las variaciones. Se realiza en casa mediante un pequeño aparato portátil.
Para estudiar la sensibilidad alérgica, la prueba más utilizada es el prick test en la que se inocula una pequeña cantidad de una sustancia alérgica en la cara anterior del antebrazo para medir el grado de afección.
¿Asma y rinitis son lo mismo?
Asma y rinitis son dos enfermedades distintas y, aunque a menudo están relacionadas, requieren tratamientos específicos.
La Rinitis es una inflamación de la mucosa nasal cuyos principales síntomas son: obstrucción nasal, secreción de moco y líquido nasal, estornudos repetidos y prurito o picor en los orificios nasales, los oídos y los ojos. Todos estos síntomas son factores de riesgo para provocar asma, por eso el tratamiento óptimo de la rinitis ayuda a la prevención del asma o a mejorar el asma.
La rinitis puede ser alérgica (debida a una reacción alérgica) o no alérgica (no está producida por alergia ni otra causa conocida). También existe la rinitis infecciosa que no es más que un catarro provocado por un virus.
La rinitis es una enfermedad muy frecuente que en España, afecta a un 20% de la población mientras que el asma afecta a entre un 5 y un 7% de la población.