Bembibre: Lo próximo y lo lejano

Pequeño Ensayo Antropológico Cultural

Bembibre: Lo próximo y lo lejano

Dedicatoria
A mis nietos Rodrigo, Pelayo, Paula y Alberto, para que sientan El Bierzo y Bembibre en particular en sus cerebros y en sus corazones, tal y como lo hicieron sus antepasados.El

Bierzo tierra mágica
Intentar transmitir con las palabras por muy solemnes que sean , o incluso escritas por un erudito, lo cual no es el caso, lo que la naturaleza de forma incólume nos muestra, más que una quimera, es simplemente una osadía.
Cómo poder reflejar aunque encontráramos las más bellas palabras para describir EL Bierzo, la fertilidad de sus valles, la majestuosidad de las montañas y ríos, las entrañas de las Médulas, sin olvidarnos de sus abadías y monasterios llenas de misterio y encantamiento.
Castros celtas y romanos ríos como el Sil, donde entre sus aguas se encontraron pepitas de oro, urogallos, lobos, nutrias, águilas reales corzos y jabalíes. Los Ancares reserva de la biosfera de la UNESCO, restos de poblados de la edad de hierro, pallozas como testimonio de construcciones celtas, cruce de caminos y pueblos hospitalarios camino de peregrinaje a Santiago , lugares de descanso donde perduran las palabras del arcipreste de Hita , “buen amor y bien beber”.
Como interpretar, saludar y testimoniar una vez más la hidalguía y tradición de la edad media reflejada en el libro más emblemático del romanticismo de la época, el Señor de Bembibre de Enrique Gil y Carrasco , donde nos cuenta el mundo de dos amantes unidos por el cielo, ya que en la tierra la codicia y la ambición se interpuso entre ellos.
Pues si contra la naturaleza no podemos competir, busquemos algo menos espectacular y grandioso pero a la vez lleno de dignidad y encomio, cual es la cualidad humana, busquemos ideas y recuerdos de sus gentes, más allá de la nostalgia y del convencionalismo, sentimientos cercanos que puedan cercenarnos y conmovernos , lo intentaremos.
Microhistoria
A modo de los estudios etnográficos de campo, que realizan los antropólogos cuando estudian comunidades pequeñas, pero bien definidas, mi propósito es analizar sociológicamente algunos elementos que constituyen la comunidad de Bembibre, con una perspectiva no excesivamente alargada en el tiempo, cual es la de cuarenta y tantos años, los mismos que me unen por razones de parentesco a este pueblo, para ello cuento con testimonios de un valor documental inestimable cual es, el de informantes cercanos como amigos y familiares y otros recogidos ad hoc para este trabajo como el de algunas personas de población inmigrante.
Define Caro Baroja qué es un pueblo, región o comarca desde el punto de vista bioantropológico, “como la unidad social que lo caracteriza” en resumen localización, cierta unidad de costumbres de creencias y de habla en el tiempo, sentido de pertenencia y una comunidad de orígenes.
Bembibre y sus gentes no fueron ajenos a los cambios sociales, económicos y culturales, vividos en España al comienzo de la década de los setenta del siglo pasado , fueron una vez más las personas las que convirtieron, las ideas y proyectos en realidades, las grandes palabras escritas es textos constitucionales, normas y leyes, se tradujeron en trabajo e ilusión; se pasó de la cultura de la realidad en formato de política, economía , religión, ecología etc. a la cultura de los valores: pensamiento y comunicación, aquellas sociedades tantas veces construidas, deconstruidas y nuevamente reconstruidas, se ponían nuevamente en valor.
Así pues nos encontramos en los comienzos del años setenta con un Bierzo y por ende con un Bembibre un tanto oscuro como el carbón de las entrañas de sus tierras, la comunidad aún se desperezaba de tantos años de pobreza anímica y cultural, pese alguna exteriorización de normalidad, más secuelas de tradiciones y costumbre como juegos de naipes, chapas, “ ir de vinos” etc. el pueblo se sentía lúgubre y algo apesadumbrado, pese a todo se sabia como sacudirse esa tristeza , una vez más el costumbrismo tiene la respuesta, en forma de celebración de eventos festivos multitudinarios, de los que más tarde hablaremos, donde la participación entusiasta de todo un pueblo hacían olvidar aunque fuera temporalmente sus restricciones y penurias de cualquier tipo.
Cuando hablamos de microhistoria, no lo hacemos en sentido espacial, como sinónimo de historia local, sino la referida al estudio de las respuestas de las gentes ante las situaciones cotidianas de su entorno y a la actitud de esas mismas personas ante sus propios problemas, calamidades o cambios sociales, que aunque se hallan originado en lugares lejanos tienen su propio recorrido en el mundo local.
Si tuviéramos que relacionar Bembibre con un entorno cultural, social, económico o mejor holístico, seria la minería y sus gentes el cordón umbilical o el común denominador que lo definiría.
Barrena y Entiba
Fue en la segunda mitad del siglo XIX, cuando tras darse a conocer la existencia de carbón y las posibilidades de su explotación en diferentes concesiones por todo el Bierzo, se puso en marcha su extracción, algunos textos de la época como Los trabajos y los hombres de Eloy Terrón narran como “Virolo fue uno de los primeros en arrancar y vender carbón en Fabero, carros de bueyes cargados del preciado mineral, hacían la ruta hasta Toral de los Vados”,
Con Europa en guerra, primera guerra mundial las necesidades de carbón se incrementaron, las importaciones inglesas disminuyen, es por 1918 cuando inicia su andadura la MSP, por entonces igualmente se pone en marcha el ferrocarril entre
Villablino y Ponferrada, con lo que la explotación minera en la zona de Laciana y Villablino se generaliza.
En el año 1916 se cita que se presentaron en la Jefatura de Minas de León novecientas veintiuna solicitudes de registro de pequeñas concesiones mineras, cuyos demandantes y sus familias hasta entonces se dedicaban a la agricultura de subsistencia y a la ganadería caprina; en los años sesenta con la mecanización hubo una importante reducción de las plantillas de los trabajadores, una década más tarde , coincidiendo con la crisis del petróleo, el problema se vería agudizado, con el consiguiente cierre de muchas de estas concesiones
Los mineros, sus vidas, sus familias, su entrega y solidaridad, ha sido y será siempre reconocida por todos de una manera u otra, las secuelas sociales y culturales que el impacto de su trabajo ha ido dejando a lo largo de la historia aún siendo mucho y diverso, no será suficiente para compensar el dolor y las pérdidas de vidas humanas por accidentes o enfermedades profesionales; gobiernos estatalistas y poco sensibles a causas humanistas han cercenado la verdadera razón de ser del minero, que va más allá de su estricto deber laboral, y pensando en un nuevo statu quo, hablan de rentabilidad, precio tonelada, reparación medio ambiental y otras entelequias que definitivamente desvirtúan aquella loa que se puede leer en la placa que conmemora y ensalza al minero en Fabero.
Quien quiera que tú seas viajero
detente y mira un símbolo en el busto
del hombre fuerte de mirar adusto
con el alma templada como acero.
En este trozo de carbón sincero
hay encerrado un corazón augusto
nn mirar encendido y el robusto
equipaje divino del minero.
En las entrañas de la madre tierra
cumple su oficio redentor, su guerra
salvadora e sudor sobre su frente
cruje la maniobra, los martillos
son de su ardiente carne los cuchillos
que van abriendo surco a la simiente.
Psicología Colectiva.
Pese a la llegada de la luz eléctrica a finales de siglo XIX, desgraciadamente no todos los acontecimientos se pudieron celebrar, con la filoxera que atacó a la producción de viñedos, probablemente importada desde Galicia, una buena parte de la actividad económica familiar se vio comprometida, igualmente el cierre de fraguas, herrerías, telares y otras artesanías depauperó mas si cabe El Bierzo,
En los años veinte del siglo pasado con la dictadura de Primo de Rivera y ya con la explotación del subsuelo en marcha se crearían empresas como ENDESA , u otras cementeras COSMOS, BERGIDUM que vislumbraron durante poco tiempo algún atisbo de mejora socioeconómica de la zona.
Con la guerra civil en 1936 y sus posteriores resultados la microhistoria de estos pueblos mineros se reescribe, para ello se emplea además de tinta, lágrimas y sangre, ignominia, y represión, finalmente todo vuelve a su cauce , los cargos son ocupados por personas afines al nuevo régimen, el continuum lo conocemos en tiempo y espacio hasta el comienzo de los setenta, cuando se supone se inicia el análisis de este ensayo.
La configuración geográfica y climática de la zona permite más allá de una agricultura de subsistencia con o sin participación en la minería, bajo un entorno rico y variado en frutas y vinos, un plus para el cuerpo y el espíritu.
Arboles robustos como robles, castaños, cerezos, nogales, manzanos etc. parecen intimidar al hombre y con su magnanimidad y exuberancia parecen acusarle de indolente y poco activo. El paisaje que circunda este entorno tan deseado por unos y otros, nos recuerda como decía Unamuno que” es alma y psique, cuna y tumba” y a fe mía que esto se nota en el carácter berciano, en su psicología colectiva, parece como si la fecundidad de sus tierras fuera suficiente y convirtiera a sus habitantes en holgazanes y poco industriosos, ricos en potencia pero falta convertirlo en acto (escolásticos) aunque según Munárriz es el vino el causante de la indolencia del Berciano.
No obstante a fuer de ser ponderado y universal en las consideraciones al respecto, decir que existe una explicación para invalidar lo injusto del término indolente, cual es el empleo de la palabra “ manguelo” típica y exclusiva de la zona, cuando los bercianos se refieren a personas holgazanas, por lo que es de suponer , que si que tienen en verdad amor al trabajo, en todo caso, son conservadores y desconfiados ante los intentos de innovación, son reacios al cambio y eso se nota. (El Bierzo y los bercianos .José Antonio Balboa de Paz)
No es difícil comprobar en esta sociedad, valores de reciprocidad y solidaridad, la interculturalidad ha sido y es seña de identidad de las gentes de Bembibre, recordamos la acogida a conciudadanos andaluces en los años cincuenta y sesenta, que fueron a trabajara sus minas, poco después portugueses simultanearon ocio y trabajo con los lugareños, pakistaníes, polacos y en los últimos veinte años caboverdianos han compartido amplias zonas de la estructura social, económica y cultural del pueblo, creando espacios comunes de interrelación.
A través de la globalización desaparece el escenario de la escala social y así vemos con orgullo y admiración a familias que acogen a niños saharauis durante los veranos, escena que viene repitiéndose desde hace muchos años, la gratitud de unos es la catarsis anímica de los otros y en ese solapamiento de buenas intenciones se produce un encuentro material, doméstico pero también anímico o espiritual.
Creo que si aplicarámos la clasificación de Sahlins, respecto a la idea de intercambio, en Bembibre se ejercería una reciprocidad generalizada , aquella que da algo sin esperar nada a cambio, es pena que en más de una ocasión esta se convierta en negativa, aquella que espera recibir algo a ser posible mejor o más abundante, esta genera desigualdad y hace a las personas menos libres, mas dependientes y por ende menos felices.
Lo etnográfico

Desgraciadamente muchos aspectos constitutivos de nuestra cultura popular están desapareciendo para siempre a manos de un frenético e imparable proceso de aculturización, de forma que innumerables oficios artesanales, ritos, fiestas y otras manifestaciones folklóricas, quedan enterrados de forma definitiva.
Desde aquí defendemos la idea de mantener en perfecta armonía lo tradicional con lo innovador, de otra manera las generaciones actuales se forjarán ideas imprecisas cuando no erróneas de cómo han sido y evolucionado las culturas y tradiciones de nuestro entorno.
Valga como ejemplo y dado que el concurso literario que se dirime está enmarcado dentro del concepto de exaltación al botillo, recordar si acaso un rito, una tradición , una tarea de obligado cumplimiento que más allá del fin primario, cual es el acopio de carne para todo el año , tiene connotaciones casi ancestrales en parte mágicas, en parte culturales cual es la matanza del cerdo.
La Matanza
Ritual que concita en un ambiente de trabajo festivo a parientes, amigos y curiosos, amén de profesionales al uso, el ama de la casa solía decir que se quitaba dos trabajos de encima, pelear y dar de comer a unos animales demasiado grandes, que comen mucho y dar de comer carne a la familia, por que la del año ya se acabó.
Los preparativos se describen con precisión cirujana, en múltiples escritos al respecto, sal para salar la carne, leña para el caldero, ganchos para colgar al animal, bañal o fregadero y cordeles etc. Es sabido que las mujeres tienen más responsabilidad durante la matanza.
El matarife hace su trabajo con pulcritud y profesionalidad, conoce con detalle y precisión todas y cada una de las partes, incluso las más recónditas del gorrino, y a modo de patólogo forense disecciona una a una las piezas que según cuales tendrán un destino u otro, lavar las tripas, hacer morcillas eso sí con la cebolla ya preparada etc. palabras y tareas mayores son reservadas para el día siguiente dedicado a jamones, tocinos, lacones, amén de carne fresca y picada para embutir, requisito indispensable es contar con los aditivos adecuados en cantidad y calidad para el adobo agua, sal , ajos, pimentón y orégano.
Tras la prueba del picadillo habitualmente al tercer día, comienza el proceso propiamente dicho de embutir, chorizos, androllas y botillos, estos como es sabido reúnen en una tripa del animal piezas troceadas, huesos pequeños con algo de carne, rabo, espinazo, que posteriormente cocidos y acompañados con repollo de asa de cántaro, patatas cocidas y chorizos, hacen de este plato el verdadero modus vivendi y operandi de forma colectiva durante al menos veinticuatro horas al año, desde hace ya más de cuarenta.
Es esta degustación acompañada por un vino mencía de la zona u otros varios no menos nobles y una adecuada compañía la que hace, que año tras año casi mil personas exalten al botillo y lo que significa. Fiesta que aúna cultura y tradición , acontecimiento singular que viene ocurriendo desde hace más de cuarenta años y que ha venido para quedarse, evento que bajo diferentes puntos de vista, social, antropológico, yo diría que holístico hacen de un día enmarcado ad hoc , como una de las fiestas favoritas de los bembimbrenses,
Vemos pues como algo de la cultura tradicional cual es la matanza afortunadamente se mantiene intacta en El Bierzo, hechos que parecían ya borrados se suceden año, tras año por estas fechas, este fenómeno económico de gran importancia constituyó y aun sigue formando parte de muchas familias rurales, junto con el pan , la leche y las patatas la carne de la matanza del cerdo suponía la única fuente de proteínas, hoy en día la dieta es mas abundante y calórica por lo que se depende menos de ella, en todo caso es bien sabido que la gente sigue prefiriendo los productos caseros a los manufacturados que vienen de afuera.
Desgraciadamente otras tradiciones como el Magosto cada vez se celebran menos o incluso se han llegado a perder como el Filandón
Lo popular ha tenido y tiene sus procesos de transformación, mantiene por así decirlo su historia particular, solo ocasionalmente coincidente con la versión oficial, a pesar de la importancia de la oralidad dentro del universo de lo popular , no debemos pensar que la creación y transmisión de las tradiciones a nivel oral o escrito se complementan , siempre es posible haber oído distintas versiones de un mismo cuento , con seguridad que a nosotros mismos nos ha pasado mas de una vez, veamos un ejemplo.
Si tenemos que elegir una fiesta de Bembibre como paradigma de todas las demás escogeríamos la salida del santo como la de más raigambre y abolengo, evento festivo inicialmente de origen religioso, en la actualidad su celebración desde mi punto de vista está a caballo entre lo religioso y lo cultural , entre lo exótico entendido como clásico y tradicional y lo popular y espectacular por lo que tiene de exibicionismo y multicolor.
La salida del Santo
Es más que probable que documentos custodiados en archivos sitos en la ermita del llamado Santo Ecce Homo de Bembibre se perdieran tras el incendio provocado por los franceses durante la guerra de la independencia.
La creencia es que en estos documentos originales, figuraba el origen de esta fiesta, parece ser que los vecinos del pueblo sacaron al santo en procesión a fin de pedir rogativas para que se extinguiera una epidemia , pudo ser que el santo interviniera , pues la epidemia de la que no se cita de que era desapareció, desde entonces el santo sale en solemne procesión cada siete años.
En otros textos queda reflejado que la causa era una tremenda sequia que asolaba la zona con la consiguiente pérdida de cosechas de frutas y verduras y entre ellos los estimados y justamente ponderados pimientos , parece que la lluvia hizo su aparición al poco de iniciarse la procesión con el consiguiente regocijo del pueblo que en pleno momento álgido de euforia prometió sacar al santo de su santuario habitual cada siete años, este ofrecimiento que no parecía excesivo se vio a la vuelta de los septenios que era suficiente a tenor del ofrecimiento masivo dispensado tanto entre los propios como foráneos, parece que en sus inicios la asistencia era obligatoria al menos para un miembro de cada familia.
El santo es bajado hasta la iglesia de san Pedro, sede parroquial y allí permanece nueve días (novena) aunque bien pudiera ser que fueran siete estrictamente religiosos y los otros dos días, los propios de la bajada y subida de rito pagano, de esta manera se preservaría el número siete como mitológico y mágico, como de hecho lo fue en toda la cristiandad, las limosnas que recibe el santo, durante este tiempo son para “él” por el contrario el santo paga a la parroquia un tanto a modo de pensión por su estancia.
En la procesión participan todos los pueblos de la comarca, sus representantes portan vistosos pendones, y cruces aladas , resultando la estampa muy colorida y vistosa, quizás por esta sensación de autosatisfacción colectiva, al santo también se le sacaba en procesión en otras situaciones, como las de penuria y calamidad, aunque no tocase.
Es la junta de gobierno de la cofradía del santo Ecce Homo y su mayordomo a la cabeza quienes gobiernan con mayor o menos acierto las distintas vicisitudes, tanto las prefijadas, como las que pudieran presentarse, en sus inicios allá a finales del siglo XVIII se llamaba cofradía de la Vera Cruz.
La imagen del santo a la cual se venera es la de un Cristo desnudo , con las manos atadas a una columna, últimamente la procesión se celebra a finales del mes de Junio lo que atrae a visitantes y forasteros, lo cual como dice J. L. Alonso Ponga es bueno para la economía del pueblo, la imagen es pues mostrada con evidente éxito a tenor de la atracción que supone , mas por lo pintoresco y festivo que por el fervor religioso que pueda promover, en todo caso es una opinión totalmente personal y laicista.
El pueblo que yo quisiera
Llegué a Bembibre hace cuarenta y tres años y desde entonces y con la perspectiva de ese tiempo mi forma de verlo y entenderlo ha ido cambiando y evolucionando como yo mismo, los dos, pueblo y yo hemos ido construyendo un ideario , el que el pueblo me mostraba , el que yo era capaz de leer.
Pero ni el pueblo se muestra siempre al natural, de forma integral, espontánea, ni el observador es imparcial, neutral o ecuánime en sus opiniones, ni pétreo en su espíritu.
Hablar del pueblo de Bembibre, además de admirar o denostar sus plazas, calles, edificios, jardines etc. es analizar sus gentes, sus vidas , la cultura de su colectividad comunitaria, desde la sociología y la antropología cultural
Me gustaría ver Bembibre como un pueblo solidario, organizado, motivado, con gentes ocupadas , emprendedor, competitivo, con ideas nuevas, crítico y positivo, informado, veraz, responsable, demócrata, adulto, en fin ejemplar.
Me gustaría ver sus calles limpias, cuidadas, poco ruidosas, ajardinadas, me gustaría que niños y mayores se solazaran en verano a la sombra de parques arbolados, donde la imaginación y la creatividad de sus juegos infantiles supusieran un recuerdo positivo imperecedero en sus memorias.
Me gustaría que su juventud pudiera desarrollarse en los quehaceres escogidos, donde lugares comunes como bibliotecas o salas tecnológicas fueran útiles para su conocimiento e información, con lugares apropiados para extender sus momentos de ocio como espacios abiertos y cerrados para la realización de diversos deportes.
Me gustaría que el mundo de las costumbres y tradiciones tan arraigado en todo El Bierzo como son compartir momentos de ocio y asueto , bebiendo vinos en diferentes bares, tuviera además de esa connotación sociológica positiva que le es propia, otra más educacional cual es la del buen control y autogobierno de todos los que la practican, a fin de lograr una buena convivencia ciudadana.
Me gustaría que el pueblo de Bembibre fuera un hervidero de cultura popular, no se precisan compromisos elitistas con eruditos y personas inaccesibles, se trata de dar continuidad y valor a actividades programadas, charlas, conferencias, exposiciones etc, el día a día es lo que genera primero sorpresa, luego contagio y finalmente enraizamiento.
En fin se dirá, hombre y el dinero para todo eso, habrá que priorizar, pero la respuesta para preguntas filosóficas y de contenido social no suelen ser de tipo monetario, sino más bien relacionadas con conceptos como responsabilidad individual y colectiva, ejercicio de ciudadanía, cultura democrática, reciprocidad equilibrada y todo ese bagaje suele ser pesado , ocupa tiempo y esfuerzo y se llama compromiso ciudadano.
Epílogo
En la era de la globalización en que nos ha tocado vivir, dar la espalda a realidades como la información a través de internet y sus redes sociales hace ver las cosas distorsionadas, la cultura etnocéntrica nos hace creernos en el uso absoluto de la verdad.
El fenómeno de masas otrora en manos de la religión, se ha desplazado en el mundo occidental, al ocio y entretenimiento, véase su máximo exponente en el fútbol , donde sus consiguientes connotaciones de sectarismo e incluso xenofobia generan insolidaridad y egoísmo.
La adecuada convivencia en una comunidad como la del pueblo de Bembibre, debería ser un objetivo común a perseguir por todos, gobernantes, asociaciones de todo signo y vecinos en general,
Desgraciadamente la condición humana hace que nada sea como parece, la escala de grises suele prevalecer, pero moralmente nuestro deber como vecinos y ciudadanos es hacer de Bembibre un pueblo ejemplar.

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