Urge decir la verdad sobre el Tabaco

La Asociación Europea de Salud Pública (EUPHA) ha escrito a las compañías tabacaleras British American Tobacco y Philip Morris International y les ha pedido que “tomen medidas para decir la verdad sobre el tabaco” a los consumidores en Europa.

Se produce solo unos meses después de que las principales compañías tabacaleras estadounidenses publicaran “declaraciones correctivas” ordenadas por la corte que describían los riesgos para la salud que representa el tabaco. La publicación de las declaraciones, que comenzó el 26 de noviembre de 2017, siguió a una demanda presentada por el Departamento de Justicia de EE. UU. En 1999. El Tribunal Federal había ordenado a las compañías tabacaleras que implementaran estos anuncios de declaraciones correctivas en 2006, pero las publicaciones no año. En el momento de la publicación de las declaraciones, la Organización Mundial de la Salud describió el movimiento como una “gran victoria” para los esfuerzos de control del tabaco y dijo que las admisiones deberían “fortalecer la resolución global sobre el control del tabaco”.

EUPHA escribió a British American Tobacco y Philip Morris International este mes e instó a las empresas a comprometerse a publicar las mismas declaraciones correctivas en los medios de comunicación europeos. La EUPHA destacó la carga de fumar y dijo que cree que los ciudadanos de Europa tienen el mismo derecho a que se les comuniquen estos hechos.

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El tabaquismo se relaciona con un mayor riesgo de pérdida de audición

Fumar se asocia con un mayor riesgo de pérdida auditiva, según un estudio de más de 50.000 participantes seguidos durante ocho años publicado en Nicotine & Tobacco Research. Analizaron los datos de los controles anuales de salud, que incluyeron pruebas de audio realizadas por un técnico y un cuestionario de estilo de vida relacionado con la salud completado por cada participante.

Examinaron los efectos del tabaquismo (actual, anterior y nunca había fumado), la cantidad de cigarrillos fumados por día y la duración del abandono del hábito de fumar en la extensión de la pérdida auditiva. Incluso, después de ajustar los factores que incluyen la exposición al ruido ocupacional, los científicos notaron un incremento del riesgo de pérdida auditiva de 1,2 a 1,6 entre los fumadores actuales en comparación con los que nunca habían fumado.

Aunque la asociación entre el tabaquismo y la pérdida de audición de alta frecuencia fue más fuerte que la de la pérdida de audición de baja frecuencia, el riesgo de pérdida de audición de alta y baja frecuencia aumentó con el consumo de cigarrillos. El mayor riesgo de pérdida auditiva disminuyó dentro de los cinco años posteriores a dejar de fumar.

“Con un tamaño de muestra grande, un largo periodo de seguimiento y una evaluación objetiva de la pérdida auditiva, nuestro estudio proporciona evidencia sólida de que fumar es un factor de riesgo independiente de pérdida auditiva”, afirma el autor principal del estudio, Huanhuan Hu, del Centro Nacional de Medicina y Salud Global en Japón.

“Estos resultados proporcionan evidencia sólida para respaldar que el tabaquismo es un factor causal de la pérdida auditiva y enfatizan la necesidad del control del tabaco para prevenir o retrasar el desarrollo de la pérdida auditiva”, concluye.

Las muertes por cáncer de pulmón en mujeres se han triplicado en España en los últimos 20 años

El Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) alerta de que la mortalidad por este tumor superará a la mortalidad por cáncer de mama en los próximos 5 años, además advierten de que las muertes en mujeres se han triplicado en los últimos 20 años.

Mientras que en 1996, 1.568 mujeres fallecieron a consecuencia del cáncer de pulmón, esa cifra se incrementó en 2006 hasta las 2.634 fallecidas y se triplicó en 2016 alcanzado las 4.557 muertes en mujeres, señalan con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, celebrado ayer domingo 4 de febrero.

El presidente del GECP, Mariano Provencio, afirma que “las mayores tasas de mortalidad en cáncer de pulmón se manifiestan siempre unos 20 años después de que se produzcan los mayores picos de consumo de tabaco”, de ahí la importancia de realizar campañas de prevención sobre públicos específicos, en concreto, sobre la población más joven.

 Así, la mortalidad en hombres, aunque crece, lo hace a un ritmo llamativamente inferior, con un incremento del 4,2% en tan solo una década (de 16.882 casos en 2006 a 17.598 casos en 2016). “Pese a que las políticas contra el tabaquismo de los últimos años han sido muy efectivas en la población adulta española, los jóvenes siguen siendo motivo de inquietud para nosotros”, añade.

Cada año se diagnostican en España más de 28.300 nuevos casos de cáncer de pulmón y fallecen más de 22.100 personas a causa de este. Pese a la incidencia, más del 60% de la población española no se ha planteado dejar de fumar y cerca de 320.000 personas fuman un paquete diario.

Los oncólogos apuestan por diseñar mensajes ad hoc para la población de riesgo, tal y como ocurre con enfermedades como, por ejemplo, las cardiovasculares. “Desde luego, si a una persona fumadora se le dice que tiene veinte veces más posibilidades de desarrollar la enfermedad que otra persona que fume lo mismo, pues igual abandonaría el consumo”, explica Alberto Ruano, coordinador de epidemiología del Grupo y profesor titular de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, el tumor de pulmón y bronquios supuso el 5,39% del total de fallecimientos por cáncer en España, es decir, 22.155 fallecidos a consecuencia de esta enfermedad, más de 60 personas cada día, y aumentó a un ritmo del 2,6% anual respecto a 2015. De hecho, desde el Grupo alertan que en España se va a replicar la epidemia de consumo de tabaco que hubo en Estados Unidos.

Desde el GECP demandan mayor financiación tanto para investigación como para que los ciudadanos dejen de fumar. “En el año 2014, el Congreso de EEUU declaró el cáncer de pulmón microcítico como una enfermedad recalcitrante, lo cual supuso una inyección de fondos a investigación para este subtipo histológico que tendrá resultado en los años próximos”, añade.

Los oncólogos alertan del incremento del cáncer de pulmón entre las mujeres

Especialistas en oncología han alertado de una “relajación” de las campañas antitabaco en España, pese a que siguen aumentando los casos de cáncer de pulmón, especialmente en mujeres, donde la incidencia hasta hace unos años era mucho más baja pero ahora ya crece a ritmo de epidemia, entre un 4-5% cada año.

“Si el número de casos -unos 28.000 cada año- sigue aumentando es sobre todo por las mujeres, ya que en cambio en hombres se ha detenido la epidemia”, según ha destacado el jefe de Sección de Oncología Médica del Hospital de La Paz, Javier de Castro, durante la presentación de la campaña “Da tu do contra el cáncer de pulmón” impulsada por Roche.

Este especialista ha reconocido que esto se debe al hecho de que las mujeres comenzaron más tarde a fumar que los hombres y a que diversos estudios apuntan que “aunque fumen durante menos años, la repercusión es mayor”, como consecuencia de factores hormonales.

No obstante, Santiago Ponce, del Hospital 12 de Octubre de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), también ha puesto el foco en que ya no hay tantas campañas antitabaco como cuando se impulsaron las leyes de 2006 y 2011, lo que ha favorecido que la edad de inicio al tabaquismo siga siendo baja.

“Si uno va por la calle de una ciudad grande se siguen viendo muchos jóvenes fumando, y eso es un fracaso desde el punto de vista de educación sanitaria”, ha alertado.

Ambos expertos han incidido en el impacto negativo que tiene la vinculación directa del tabaquismo con estos tumores, ya que es “responsable de la estigmatización de muchos pacientes, que se sienten culpables de su enfermedad y la ocultan o la viven en soledad”, ha apuntado De Castro.

“El tabaco es responsable social de que esta enfermedad sea más maligna de lo que ya es, en comparación con otros tumores más mediáticos a los que la sociedad sí cree que deba ayudar”, ha lamentado este especialista.

Sobre todo, ha añadido, porque hasta un 20% de los nuevos casos se dan en pacientes que no han sido fumadores y “se sienten más desvalidos aún”.

Asimismo, De Castro ha criticado que los tratamientos de deshabituación tabáquica sigan sin estar financiados por el Sistema Nacional de Salud (SNS), lo que impide que alguien que quiera dejar de fumar “llama a la puerta del sistema y no encuentra soluciones”.

Algo en lo que ha coincidido el presidente del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), Mariano Provencio, que lamenta también que se invierta menos en investigación en estos tumores que en otras patologías “menos lesivas para la sociedad” pese a que en los últimos dos años se han producido más avances terapéuticos que en 40 años, que han permitido que estos tumores “no sean ya vistos como sinónimo de muerte”.

“Pacientes que antes apenas vivían meses, ahora pueden vivir años”, según este experto que urge un Plan Nacional para hacer frente a esta enfermedad y poder adecuar las necesidades del sistema a los recursos de que dispone. “Quizá no haya que gastar mucho dinero si se gestiona bien”, ha apuntado.

Sobre todo, ha añadido De Castro, porque actualmente el sistema “no está preparado” para el “salto cualitativo” que se ha producido en su tratamiento, sobre todo en el caso de los tumores más avanzados, que siguen siendo frecuentes ante la ausencia de un método eficaz de cribado, como sí hay en otros tumores como mama o colorrectal.

Una espirometría al año permitiría detectar la EPOC de forma precoz

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) causa en España cerca de 15.000 muertes al año y su principal causa es el consumo de tabaco, de ahí que los expertos recomienden un control más periódico de sus síntomas y realizar una espirometría de forma anual para poder detectarla de forma precoz.

“Debería ser una medida tan común como controlar los niveles de colesterol o de glucemia. Nuestros pulmones son tan importantes como el corazón o el cerebro”, ha destacado Marta Palop, médico adjunto de Neumología del Hospital de Sagunto (Valencia), con motivo del Día Mundial de la enfermedad que se celebrado el pasado 15 noviembre.

Además de tratar y controlar la enfermedad, otra de las ventajas del diagnóstico precoz es que permite intervenir de forma temprana y controlar también la aparición de las “temidas comorbilidades y complicaciones”, que son fundamentalmente de índole cardiovascular (mayor incidencia de cardiopatía isquémica o insuficiencia cardíaca).

Tiene también relevancia la presencia de ansiedad y depresión, probablemente relacionadas con el impacto de los síntomas en la vida de los pacientes”, determina la experta, que lamenta que pese a su impacto aún sea desconocida por gran parte de la población.

Alberto Herrejón, coordinador del Grupo de EPOC de la Sociedad Valenciana de Neumología (SVN), destaca que “su carácter progresivo e irreversible conduce con los años al sufrimiento, la invalidez y la muerte prematura”.

El principal factor de riesgo a la hora de desarrollar EPOC es el tabaco, de modo que a partir de los 35-40 años de edad y tras haber fumado unos años se comienza a desarrollar la EPOC en un 20% de fumadores susceptibles.

“Existen otros factores asociados relacionados con la EPOC, como es la exposición pasiva al tabaco en, por ejemplo, el ámbito familiar. En este contexto niños y adolescentes sufren una reducción de su capacidad respiratoria que les hará más susceptibles a desarrollar la enfermedad en el futuro”, ha explicado.

En este sentido, continúa, “la concienciación de la gente del efecto perjudicial del tabaco y las medidas de control ambiental con la prohibición de fumar en sitios públicos ha sido un gran paso que ha permitido reducir la prevalencia del tabaquismo en la sociedad”.

Sanidad reta a los jóvenes a acabar con el tabaco en su nueva campaña

El 31,4% de los estudiantes de entre 14 y 18 años ha fumado en el último año, y la edad de inicio del consumo de tabaco es 13,9 años. Sin embargo, “sois la generación de los retos, y la única que puede acabar con el tabaco”, recuerda el Ministerio de Sanidad en su última campaña para prevenir el inicio de consumo de tabaco.

El objetivo de la campaña es promover actitudes de vida saludable en jóvenes, proporcionando herramientas para prevenir el inicio del consumo de tabaco y para favorecer el abandono. Los más jóvenes “son la generación del futuro y fumar les marca para toda la vida”, ya que cuanto antes se empieza a fumar, antes se contrae un mayor riesgo de enfermedades oncológicas, cardiovasculares o respiratorias, entre otras.

 La campaña que se enmarca en la iniciativa #NonSmoking Challenge, que puede seguirse en la web Non Smoking Challenge -donde los jóvenes podrán comprobar los beneficios de dejar de fumar a lo largo del tiempo-, encierra objetivos específicos, como el fomentar una imagen positiva para los jóvenes alejados del consumo de tabaco y de los productos relacionados y eliminar falsos mitos o creencias asociadas a su consumo.

“El tabaquismo constituye el principal problema de salud pública prevenible en los países desarrollados, siendo la primera causa de mortalidad y morbilidad evitables en nuestro país y el resto de países de nuestro entorno. Y son los jóvenes los que tienen en sus manos acabar con el tabaquismo, como subraya la campaña”, señalan desde Sanidad.

Tanto el consumo de tabaco como la exposición pasiva al humo ambiental de tabaco constituyen un factor determinante de numerosas patologías. En 2013, se produjeron en España 103.960 defunciones relacionadas con el tabaquismo, con una tasa de mortalidad ajustada por edad de 123,9 muertes por 100.000 habitantes. La prevalencia de consumo en nuestro país es aún elevada, con un 25% de fumadores actuales (diarios y ocasionales) de 15 y más años, mayor en hombres (30,4%) que en mujeres (20,5%).

Fumar multiplica por 15 el riesgo de padecer cáncer de pulmón

En el momento del diagnóstico, en torno a un 80% de pacientes se encuentran en fase avanzada, lo que no permite aplicar tratamiento quirúrgico.

Fumar multiplica por 15 el riesgo de padecer cáncer de pulmón, según han informado expertos del Grupo Hospitalario HLA. Se trata de una patología muy agresiva, con alta mortalidad y muy vinculada al consumo de tabaco. “El cribado de este cáncer se encuentra en fase de estudio y debate. Hoy en día solo se recomienda, de forma protocolizada en grupos de estudio y seleccionando los pacientes de entre 50 y 75 años, fumadores o exfumadores, con antecedentes familiares”, ha explicado el especialista en cirugía torácica de HLA Montpellier, Francisco Javier García Tirado.

De hecho, prosigue, en el momento del diagnóstico, en torno a un 80% de pacientes se encuentran en fase avanzada, lo que no permite aplicar tratamiento quirúrgico. Por esta causa, ha destacado la importancia del diagnóstico precoz para mejorar los resultados del tratamiento.

En este sentido, el experto ha comentado que el tratamiento del cáncer de pulmón es responsabilidad de un equipo multidisciplinar donde cirujanos torácicos, neumólogos, oncólogos médicos, radioterapeutas, radiólogos y anatomopatólogos adaptan el tratamiento a las necesidades y condiciones de cada paciente. “La cirugía continúa siendo el tratamiento que presenta una mayor tasa de curación, siempre que el tipo de tumor, estadio y situación clínica del paciente lo permitan”, ha enfatizado García Tirado.

Dicho esto, el especialista ha destacado algunos avances “significativos” en la lucha contra esta enfermedad: campañas preventivas sobre la población para dejar de fumar cada vez son más incisivas; desarrollo la biopsia líquida, una determinación analítica en sangre para diagnosticar la enfermedad; creación de la cirugía videotoracoscópica y la cirugía robótica; las nuevas técnicas radioterápicas que permiten la aplicación de tratamientos más efectivos y con menores efectos secundarios, encontrándose también en fase de estudio su potencial terapéutico; así como el aumento del conocimiento de las bases moleculares del cáncer.

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Reducir la nicotina del tabaco puede ayudar a minimizar la adicción en fumadores más vulnerables

Como pacientes con trastornos mentales o personas con dificultades económicas.

Investigadores de la University of Vermont (Estados Unidos) aseguran que reducir el contenido de nicotina del tabaco puede servir para disminuir su potencial adictivo, especialmente en poblaciones más vulnerables. Así lo aseguran tras un estudio cuyos resultados publica la revista “JAMA Psychiatry” en el que se centraron en el potencial de adicción de los cigarrillos con contenido reducido de nicotina en tres poblaciones vulnerables: individuos con trastornos afectados, con problemas por el uso de opioides o mujeres con dificultades socioeconómicas. “La evidencia en fumadores relativamente sanos y socialmente estables indica que la reducción del contenido de nicotina de los cigarrillos reduce su adicción”, ha asegurado Stephen Higgins, que en cambio desconocía si este mismo efecto también se vería en personas más vulnerables al tabaquismo. En su estudio, multicéntrico y doble ciego, incluyeron a 169 fumadores habituales, 120 mujeres y 49 hombres. De ellos, 56 tenían un trastorno afectivo diagnosticado, 60 presentaban dependencia a los opioides y 53 eran mujeres con problemas socioeconómicas. Cada participante se sometió a diferentes pruebas en varias sesiones de 2 a 4 horas de duración, precedidas cada una por un periodo de entre 6 y 8 horas sin fumar. La primera fase del estudio constó de 5 sesiones, y los participantes comenzaron fumando un cigarrillo de la marca que ellos consumían para posteriormente cambiar a un cigarrillo de idéntica apariencia, pero con dosis variables de nicotina. Los participantes debían usar una boquilla de plástico mientras fumaban para posteriormente poder medir el número de caladas, la longitud y la velocidad de las mismas. Asimismo, mediante unos cuestionarios analizaron las ganas de fumar y la dependencia a la nicotina. En las siguientes cinco sesiones ofrecieron a los participantes la oportunidad de seleccionar los cigarrillos que querían fumar entre 6 opciones diferentes de dosis de nicotina, y se usó un programa informático para registrar cada elección, si luego en las siguientes tentativas querían seguir con ella o cambiar de cigarros, y si las ganas de seguir fumando eran mayores o menores después de dos caladas. Y en las últimas sesiones, siguieron los mismos patrones, pero solo con los cigarros con dosis más altas o bajas. Aunque los participantes tendieron a preferir los cigarrillos con dosis más altas de nicotina, los investigadores encontraron que los cigarrillos bajos en nicotina podían servir como sustitutos si su coste fuera menor. “Este estudio proporciona una indicación muy alentadora de que la reducción del contenido de nicotina de los cigarrillos ayudaría a las poblaciones vulnerables. Necesitamos más investigación, pero esto es una noticia muy alentadora con un tremendo potencial para mejorar la salud pública”, según Higgins.

Los mayores presentan más síntomas de fragilidad cuando son fumadores

Dejar de fumar tiene beneficios, incluso en los últimos años de vida.

Los mayores de 65 años presentan más síntomas de fragilidad cuando son fumadores, hasta un 60% más en comparación con quienes ya han dejado de fumar o no lo han hecho nunca, según datos de un estudio del University College London (Reino Unido) que publica la revista “Age and Ageing”. Incluso aquellos que fumaban antes y ya no lo hacen no tuvieron un riesgo tan elevado, lo que sugiere que dejar de fumar es probable que tenga beneficios, incluso en los últimos años de vida”, según Gotaro Kojima, autor de la investigación.  El término de fragilidad describe una falta de fuerzas y capacidad física que deja a una persona más vulnerable a la discapacidad cuando enferman o experimentan algún tipo de lesión, provocadas por golpes o caídas. Y aunque está asociada con el envejecimiento, puede se puede evitar o, al menos, mitigar su impacto. En su estudio, Kojima y su equipo querían ver si el tabaquismo podía influir en el riesgo de fragilidad en las personas mayores, para lo que analizaron datos de una encuesta nacional con un total de 2.542 participantes, entre los que había 261 fumadores y 1.113 que lo habían sido años atrás. Al inicio del estudio, el 56% de los participantes fueron considerados “robustos” porque no reportaron signos de fragilidad. El resto tenía uno o dos síntomas asociados, pero no lo suficiente como para ser clasificados como frágiles. Y tras cuatro años de seguimiento, vieron que los fumadores tenían un mayor riesgo de fragilidad, incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta otros factores que pueden influir como la edad, el género, el consumo de alcohol, los niveles educativos, los ingresos o la función cognitiva. Los exfumadores, en cambio, no parecían tener un mayor riesgo de fragilidad, con independencia de si habían dejado de fumar hace 10 años o más recientemente. No obstante, cuando se tuvo en cuenta su estado de salud, vieron que los pacientes que tenían una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tenían más problemas de equilibrio, debilidad muscular, menos masa ósea y caídas. Los autores, no obstante, admiten que una de las limitaciones del estudio es que no se ha comprobado si la fragilidad es una consecuencia directa del consumo de tabaco. Además, los participantes que abandonaron el estudio con el tiempo acababan siendo más frágiles que quienes permanecieron en él.

La mayoría de los casos de cáncer de vejiga tienen una relación directa con el tabaco

Este tipo de tumor sería una enfermedad rara si la gente no fumara.

La mayoría de las veces se habla de la relación que existe entre el cáncer de pulmón y el tabaco, pero no de la que se da entre este y el cáncer de vejiga en el 90% de los casos diagnosticados, tanto que este tipo de tumor sería una enfermedad rara si la gente no fumara, según la oncóloga médica de MD Anderson Cancer Center Madrid, Pilar López Criado.

Esta relación sucede también con el cáncer de esófago, cabeza y cuello, pues dejar de fumar disminuiría los casos de este tipo de tumores. De hecho, esta sustancia es la causa de hasta 14 tipos de cánceres diferentes en fumadores activos, diez menos que en fumadores pasivos.

En esta línea, la Dra. López ha recordado la importancia de dejar de fumar, ya que “hoy sabemos que dejar este hábito es un factor de buen pronóstico que implica una mejor evolución del cáncer en términos de respuesta y supervivencia”.

Incluso aunque el cáncer ya haya sido diagnosticado, dejar el tabaco es también importante, tanto que los pacientes oncológicos fumadores tienen un perfil genético completamente diferente al de los pacientes oncológicos no fumadores. “Cambia el perfil molecular, lo que tiene un impacto directo en los tratamientos. Por ejemplo, mientras que la inmunoterapia es más eficaz en pacientes fumadores porque son personas con mucha más carga de mutación, los tratamientos dirigidos a una alteración genética determinada son más habituales en pacientes no fumadores”, ha señalado la especialista.

Igualmente, fumar durante el tratamiento oncológico implica “más dificultades” frente a un paciente no fumador, pues este todavía es “más duro”, dado que la tolerancia a fármacos es peor, y son pacientes con una reserva pulmonar disminuida, por lo que no aguantan bien la radioterapia y tienen una incidencia mayor de problemas respiratorios e infecciones.

“Asimismo, se incrementan las complicaciones respiratorias, aumenta la incidencia de problemas en la boca (gingivitis, infecciones, etc.) y, normalmente, empeora también el estado nutricional del paciente”, ha añadido la Dra. López.